El Comercio

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Los jabalíes, durante una de sus visitas. / ELOY ALONSO

«La Fresneda ya es como Cabárceno»

  • Los vecinos de la urbanización urgen una solución ante la presencia diaria de jabalíes en la zona

«Esto es como Cabárceno». La presencia de jabalíes en el centro de La Fresneda es prácticamente diaria, y los vecinos no dudan en acercarse a los animales, que cada vez están más acostumbrados a compartir espacio con los humanos, para retratarles con su móvil. «Puedes estar a su lado y no se asustan», afirma Jaime Durán. Una situación que alarma a los habitantes de la zona tanto como les llama la atención, pues muchos consideran un peligro que convivan tan cerca de los niños.

«El otro día había siete jabalíes donde la rotonda del supermercado y la gente estaba parada haciéndoles fotos», relata Durán. La situación, que se repite desde hace meses, está cogiendo visos de normalidad hasta tal punto que cada vez son más los que se animan a acercarse a estos animales mientras recorren las calles. Los más lanzados son los pequeños, quienes no valoran el peligro que puede haber. «Ya he visto a varios niños por las calles buscándolos. Suelen aparecer por la urbanización una hembra y dos crías», afirma José González.

El parque del Oeste y la zona del polideportivo son las más afectadas tras el paso de estos animales. Los operarios del Ayuntamiento se afanan después para arreglar los destrozos. La rotonda de entrada a la urbanización muestra una imagen muy distinta, con todo el césped levantado. Para poner freno a estas visitas, la administración ha colocado varios pastores eléctricos. La mayoría están en el club de campo, que es una de las partes más afectadas de la localidad.

Peligro

Por el momento, no ha habido que lamentar ningún incidente grave, pero los vecinos temen que esto pueda cambiar. «Si la gente no les hace nada, ellos tampoco atacan», confía Antonio Suárez, quien destaca que muchos padres han comenzado a no dejar a sus hijos bajar solos la basura, ya que los jabalíes buscan restos de comida.

La solución a esta situación parece no ser fácil, aunque todos están de acuerdo en que se debe hacer algo. Por eso, a principios de mes mandaron un informe sobre los daños al Gobierno del Principado. Temen que «esperen a que haya un susto grave para solucionarlo». De momento, hay pastores eléctricos.