El Comercio

«Espero no llegar a ser solo el cura de San Pedro, sino el cura de La Pola»

El arcipreste José Julio Velasco entregando las llaves de la iglesia a José Manuel Fisas.
El arcipreste José Julio Velasco entregando las llaves de la iglesia a José Manuel Fisas. / PABLO NOSTI
  • El sacerdote José Manuel Hevia Fisas toma posesión como nuevo párroco local en una multitudinaria ceremonia

El sacerdote José Manuel Hevia Fisas (Villaviciosa, 1967) presidió ayer su primera misa como párroco de San Pedro Apóstol de Pola de Siero y de San Juan de Celles, en sustitución de Sergio Martínez Mendaro. La multitudinaria misa estuvo cantada por el coro parroquial, reforzado con gente del coro Ángel Embil, y acompañados al órgano por Emilio Huerta.

Los actos comenzarón en la sacristía, donde Hevia -ante el arcipreste de Siero, José Julio Velasco, y el Consejo Pastoral Parroquial- realizó el acto de profesión de fe y el juramento de fidelidad. Seguidamente, entraron al templo en procesión y el arcipreste leyó en el altar el nombramiento por parte del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, que fue aceptado por el protagonista. Velasco le hizo entrega del documento y de las llaves de la iglesia.

La misa estuvo concelebrada por el arcipreste de Siero, José Julio Velasco; su antecesor, Sergio Martínez; el párroco de El Coto de Gijón y capellán del Sporting, José Manuel Fueyo; el capellán castrense de Asturias, Serrano Calvo; y el vicario judicial adjunto y párroco de San Lázaro de Oviedo, el sierense Andrés Fernández. Asimismo, ejerció como maestro de ceremonias el sacerdote gijonés Manuel Fanjul, actual director del publicaciones de la Conferencia Episcopal Española.

«Las casualidades no existen, existen las causalidades» fueron las primeras palabras de Hevia en la homilía para aludir que, hacía justo seis años, había celebrado la última misa en la antigua iglesia de la parroquia del Buen Pastor, de Ceares, antes de inaugurar el nuevo templo. En esa parroquia gijonesa estuvo casi trece años, un cargo que compaginó con el de arcipreste de Gijón desde octubre de 2013.

«No somos una isla»

El sacerdote mencionó algunas cualidades que considera fundamentales para realizar esta labor pastoral como la perseverancia, la capacidad de servicio, el respeto o la diocesaneidad. «No somos una isla», advirtió. Y adelantándose a posibles comparaciones, dejó claro que «todos somos distintos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Los míos, enseguida los iréis conociendo, porque se me notan bastante», se sinceró. Y desveló una de sus aspiraciones: «Espero no llegar a ser solo el cura de San Pedro, sino el cura de La Pola».

Mencionó a sacerdotes que dejaron huella en la parroquia como don Celestino, don Carlos y don Juan Bautista; aludió a la devoción popular hacia el Cristo de Santana y destacó la labor de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en el asilo de Nuestra Señora de Covadonga.

Hevia recibió también las ofrendas: el pan y el vino, la jofaina y la palangana, los óleos y la concha bautismal. Tras la ceremonia, los asistentes disfrutaron de un pincheo.