El Comercio

Los productores de la faba de Vegargüelles esperan una cosecha superior a la de 2015

Santiago Galán y Nélson Cuelo, en una de las plantaciones.
Santiago Galán y Nélson Cuelo, en una de las plantaciones. / PABLO NOSTI
  • Han aumentado en ocho las hectáreas plantadas para combatir los daños de las plagas y la sequía y mejorar así los resultados

La cosecha de fabas de Vegargüelles superará la del año pasado. Los productores preparan estos días las labores de recolección, que esperan poder comenzar esta semana. A pesar de las plagas y la sequía que ha afectado a diferentes hectáreas, el aumento en la producción -se ha pasado de 12 a 20 hectáreas plantadas- prevé superar las cifras del ciclo anterior. «En general va a ser bastante abundante», afirma Santiago Galán.

Este año ha sido complicado para los productores de fabas de Vegargüelles, que cuentan con la denominación de IGP. La sequía ha afectado a diversas plantaciones, sobre todo las ubicadas en la zona de la Barreda. Asimismo, las diferentes plagas siguen estando presentes en muchas de las plantas: araña roja, pulgón... Lo esfuerzos son pocos para conseguir salvar el mayor número de fabas plantadas.

La razón para que las cifras superen las del año pasado es el aumento de hectáreas plantadas. En 2015, solamente había 12 hectáreas dispuestas. El resultado: una tonelada de fabas. Ahora toca esperar para que el producto alcance el punto exacto para su recogida. «Tiene que ponerse amarillo, perder la hoja y quedar solo la rama», explica Galán. Este proceso durará todavía unas semanas, aunque en algunas zonas esperan poder comenzar el trabajo a partir de esta semana.

El primer paso para la recolección de la faba de Vegargüelles es arrancar la planta cuando ha quedado sin hojas. Después se maya, se congelan y se seleccionan las que cumplen con los requisitos exigidos por la IGP. Cuando se cuenta con el producto adecuado, se envasa para su posterior venta.

Una de las razones de la buena fama que tienen estas fabas es la ubicación donde se cosechan. «Influye mucho el terreno y, hasta ahora, el clima. Estamos en una zona donde solía llover bastante», afirma Galán. En los últimos años, la climatología no ha sido muy favorable para su producción. Los veranos cada vez son más secos, y la sequía afecta fuertemente a las plantaciones. En esta ocasión, han tenido que regar con tractores algunas hectáreas, algo que hace años era «impensable». Por esa razón, y a la vista de que con el paso de los años la situación se pone más difícil, los productores están valorando la idea de colocar riegos en algunas zonas. «Sobre todo en aquellas plantaciones cercanas a ríos, donde se nos permita aprovechar el afluente, y en aquellas que más sufran la seca».

La feria, en febrero

Una de las fechas más esperadas en relación a este producto es la celebración de la feria anual donde se ponen a la venta parte de las fabas obtenidas durante la cosecha. En esta ocasión, el retraso en la siembra ha provocado que el proceso de recogida también comience más tarde de lo normal. Por eso, los productores calculan que la celebración gastronómica se retrasará hasta febrero, cuando normalmente es en diciembre. Entonces, los visitantes podrán elegir entre los diferentes tipos de fabas: verdina, faba asturiana y, aunque en menor cantidad, roxia.