El Comercio

«Adiós con el corazón, don Sergio»

Sergio Martínez, en el centro, rodeado de varias de las personas que acudieron al pincheo organizado para su despedida como párroco.
Sergio Martínez, en el centro, rodeado de varias de las personas que acudieron al pincheo organizado para su despedida como párroco. / S. S. M.
  • La concejala de Cultura le entregA el escudo de Siero «en agradecimiento por su entrega y buen talante» durante los últimos catorce años

  • Los feligreses de La Pola entonan la emotiva canción para despedir a su párroco

El de ayer fue un día emotivo para Sergio Martínez Mendaro. El sacerdote se despedía de las parroquias de San Pedro de Pola de Siero y de San Juan Bautista de Celles después de catorce años y sus feligreses quisieron arroparlo en sus últimas homilías. «No me gusta entender esta celebración como una despedida, casi todos los momentos de nuestras vidas tienen varias lecturas y hoy hay que dar gracias a Dios por esta comunidad cristiana que tiene vida y personas», señaló durante la celebración en la iglesia de La Pola, que superó con creces su aforo.

«Me gusta pensar que Dios nos da la oportunidad de ir llenando la botella de nuestra vida de cariño, de confianza, de todo lo que me habéis dado estos catorce años», añadió. También aprovechó para pedir perdón. «Sé que tengo genio, que se me olvidan las cosas y siento si alguna vez no he cumplido con las expectativas que teníais», apuntó.

Martínez recibió el cariño de sus feligreses pero también el reconocimiento del Ayuntamiento. La concejala de Cultura, Aurora Cienfuegos, le hizo entrega del escudo de Siero «en agradecimiento a su entrega y buen talante» y le deseó «la mayor de las suertes y mucho éxito» en su nueva etapa como rector del Seminario Diocesano de Oviedo, un cargo al que se incorporó a principios de mes.

La edil estuvo acompañada por sus compañeros de corporación César Díaz, Beatriz Polledo, Cristóbal Lapuerta y Juan Camino.

Pero uno de los momentos más emotivos fue cuando la iglesia entera entonó la canción 'Adiós con el corazón', interpretada por el organista Emilio Huerta, acompañada por el coro parroquial y que terminó con todos los asistentes en pie, aplaudiendo. «Estoy un poco abrumado», reconoció entre sonrisas el sacerdote.

Tras la misa, más de doscientas personas se dieron cita en las antiguas dependencias de Urbanismo para disfrutar de un pincheo. Allí hubo tiempo para despedidas más cercanas, firmas en el libro habilitado para ello y confraternización.

«Se le va a echar de menos», aseguró Vicente Montes, que destacó «su simpatía personal» y «su capacidad para entender las situaciones personales de cada uno». Además, como director de Cáritas, agradeció la estrecha colaboración prestada por el párroco.

«Me encargo de las cuentas de la parroquia y mira que discutíamos, éramos de echarnos broncas mutuamente porque chocábamos mucho, pero el roce hace el cariño y después de catorce años lo considero como un hijo; es una gran persona», destacó Manolo Alegro.

Despedida en Celles

Pero loS feligreses de La Pola no fueron los únicos en decir adiós a su párroco. Los vecinos de Celles también quisieron arropar al sacerdote y tras la misa en la que se estrenó Juan Manuel Hevia, su sucesor -que también estuvo presente en La Pola-, celebraron un pincheo. «Lo normal es que el cambio de párroco se haga en la iglesia mayor, pero creímos oportuno trasladarlo también a Celles porque quería agradecer todos estos años que compartí aquí y presentarla a Juan otra realidad, más rural, con la que se va a encontrar», explicó Martínez. Asimismo, destacó que «a pesar de ser una parroquia pequeña, está llena de vida y colaboración».

El nuevo rector del Seminario Diocesano de Oviedo comenzó su labor a principios de mes y reconoció que «estos días han sido de ver cómo funciona, de conocer la casa y de descubrir que hay un equipo humano muy rico».