El Comercio

Una jabalina y sus dos crías, en una calle de La Fresneda.
Una jabalina y sus dos crías, en una calle de La Fresneda. / E. C.

«En La Fresneda, los jabalíes ya han llegado al centro»

  • Hasta este año, no era frecuente la presencia de estos animales en plena zona urbana, «como mucho los veíamos subir a veces hasta la zona del club de campo, pero ahora los tenemos en el centro», añade Llamas, «y la preocupación y el enfado de los vecinos aumenta porque pueden llegar a ser un peligro tanto para las personas como para los conductores»

Los vecinos de La Fresneda están cada día más preocupados por la frecuente presencia de jabalíes en la zona durante las noches. Después de que hace apenas unos días, glorietas y zonas verdes de la urbanización amanecieran con los destrozos provocados por estos animales al buscar raíces para comer, durante la noche del martes al menos un ejemplar se paseó por el aparcamiento de la plaza del centro de la localidad, «entre los coches, a medio metro de la gente. Ya ni siquiera se asustan cuando ven a personas cerca, al contrario, quien pasa miedo somos nosotros», asegura Óscar Llamas, presidente de la Asociación de Vecinos.

Hasta este año, no era frecuente la presencia de estos animales en plena zona urbana, «como mucho los veíamos subir a veces hasta la zona del club de campo, pero ahora los tenemos en el centro», añade Llamas, «y la preocupación y el enfado de los vecinos aumenta porque pueden llegar a ser un peligro tanto para las personas como para los conductores».

Hace varias semanas, el Ayuntamiento de Siero se reunió con la Dirección General de Recursos Naturales del Principado y le trasladó el problema. «Es cierto que han venido dos veces, pero una de ellas nos dijeron que no encontraron a los jabalíes y otra, que se les habían escapado», detalla el presidente de la Asociación de Vecinos. Su objetivo ahora es «que este tema no quede parado y que se tomen las medidas necesarias para controlar esto». Además, el colectivo pide al Principado «que actúe ya porque los destrozos en las zonas verdes pueden llegar a ser un mal menor si llega a pasar algo más grave, ya que los jabalíes campan a sus anchas por la urbanización», concluye.