El Comercio

María Dolores Ramos, una de las afectadas.
María Dolores Ramos, una de las afectadas. / PABLO NOSTI

Las viviendas de Pumarabule no amenazan ruina

  • Así lo determina el informe de un técnico municipal de Siero, por lo que los propietarios pudieron regresar a sus domicilios en la barriada

Las viviendas de los portales 10 y 11 de la barriada de Pumarabule, cuyos inquilinos fueron desalojados en la madrugada del miércoles, son habitables y no corren riesgo de derrumbe. Así lo constata un informe elaborado por un técnico del Ayuntamiento de Siero y que hizo público ayer el equipo de gobierno. El precinto se retiró por la mañana para que las tres familias afectadas pudieran regresar a sus domicilios con total normalidad.

Este nuevo incidente en la barriada de Santa Marta de Carbayín se produjo en la madrugada del martes al miércoles, cuando uno de los residentes explicó que había escuchado un fuerte ruido procedente del sótano de su bloque, por lo que decidió avisar a los bomberos del 112, que a su vez movilizaron a la Policía Local y la Guardia Civil. Fue la Benemérita la encargada de despertar, sobre las cuatro de la madrugada, a los otros vecinos que aún residen en esos dos portales: un matrimonio y una mujer.

El edificio se precintó por precaución y los vecinos fueron alojados en el Hotel Lóriga, con cargo al Ayuntamiento de Siero, si bien la mujer no hizo uso de esa opción porque tenía que entrar a trabajar muy temprano.

Desde el Ayuntamiento de Siero se actuó en dos ámbitos. Por un lado, se encargó el informe a un técnico de Urbanismo, quien confirmó la caída de un tabique en el sótano, pero no se trataba de un daño estructural y las viviendas son habitables pese a los desperfectos, concluyó.

Se les ofreció una vivienda

Por su parte, la concejala de Servicios Sociales, Natividad Álvarez, comentó ayer que su departamento se había puesto a buscar soluciones, en colaboración con Urbanismo, desde las 8,15 horas del miércoles, que fue cuando tuvieron constancia de los hechos. «Contactamos con estas personas para conocer su situación personal y qué necesitaban», dijo. También se llamó a Vipasa, se les pagó el hotel hasta ayer a los desalojados y se les ofreció una vivienda social de forma temporal. «Uno prefería esperar a conocer el informe del aparejador para volver a su casa y otro ni siquiera llegó a ver la vivienda que se le ofrecía», explicó la concejala.

Florentino Díaz fue el vecino que optó por esperar a conocer el informe técnico, porque lo que quería era regresar a su vivienda con su esposa y así lo hizo ayer por la mañana. «Todo normal» -comentaba anoche desde su domicilio- «cayeron cuatro ladrillos de los tabiques del sótano, pero no afectó a la estructura». Anteayer ya comentaba él que los testigos colocados hace unos años «siguen intactos».