El Comercio

Los jóvenes comunistas divulgarán la historia de los mártires de Carbayín

Pelayo Sánchez, rodeado por sus compañeros de partido, deposita el ramo de flores en el monumento a los mártires.
Pelayo Sánchez, rodeado por sus compañeros de partido, deposita el ramo de flores en el monumento a los mártires. / PABLO NOSTI
  • Tras celebrar la tradicional ofrenda floral, avanzan que el año que viene organizarán actividades e involucrarán a los vecinos en el homenaje

El Partido Comunista rindió ayer homenaje a los mártires de Carbayín, los veinticuatro hombres de la cuenca del Nalón que fueron asesinados en la madrugada del 24 de octubre de 1934 en la parroquia de Siero. Aunque la ofrenda floral es una de las tradiciones del partido desde hace años, en esta ocasión fueron los jóvenes quienes quisieron tomar el relevo, con la intención de encargarse del homenaje en años sucesivos. «Consideramos que debíamos hacer un acto propio y creemos que es necesario conocer y dar a conocer su historia», señaló Nati Menéndez, secretaria política del Partido Comunista en Siero.

Al acto asistió Benjamín Gutiérrez, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico, quien explicó que la de Carbayín «es una fosa muy atípica porque es del 34, anterior a la guerra civil» y destacó que «es importante mantener estos actos y difundir su historia, sobre todo para los jóvenes».

Tanto Nati Menéndez como Pelayo Sánchez, de Mocedá Comunista Asturies, adelantaron que de cara al año que viene promoverán actividades paralelas para divulgar la historia de los mártires e involucrarán a los vecinos en el homenaje.

Por otro lado, Gutiérrez recordó que el asesinato de los mártires «fue premeditado en venganza por los guardias civiles caídos en el cuartel de Sama» y señaló que «cogieron a gente al azar, de hecho, además de comunistas, socialistas o cenetistas hay un cedista, un melquiadista y varios que no tenían ninguna afiliación». Los hombres fueron conducidos a La Coruxona, cerca del pozo Mosquitera, donde los mataron con machetes y bayonetas y muchos fueron enterrados con vida. Cuando los cuerpos fueron descubiertos, dos días más tarde, la Guardia Civil ordenó su traslado al cementerio de Carbayín por ser el más próximo.