El Comercio

Siete años en deuda con Casalserugo

Siete años en deuda con Casalserugo
  • Siero lleva desde 2009 sin culminar el hermanamiento con este núcleo italiano

Una delegación de Siero se desplazó en octubre de 2009 a la región italiana del Véneto para participar en la primera parte del hermanamiento entre el concejo y la localidad de Casalserugo. Siete años después, el Ayuntamiento de Siero sigue sin culminar este compromiso institucional y ciudadano, que han ido posponiendo los sucesivos gobiernos municipales.

Aquella delegación estaba encabezada, precisamente, por el actual alcalde socialista de Siero, Ángel García, quien acudió a Italia representando al regidor Juan José Corrales. Y le acompañaron las concejalas de Cultura, Mari Luz Quince, y Bienestar Social, Yoya Álvarez, y el edil de la Plataforma Vecinal de La Fresneda, José Carlos García, el único que sigue en activo.

También participaron el director de la Fundación Municipal de Cultura, Ramón Quirós Moro; la responsable de la Agencia de Desarrollo Local, Amelia Areces; y el cronista oficial de Siero, Juan José Domínguez. Y el resto fueron representantes de diferentes asociaciones del concejo.

El hermanamiento formaba parte de un programa europeo para fomentar las relaciones entre diferentes poblaciones de la UE. Ellos financiaban los gastos de desplazamiento y la acogida de la delegación se realizaba en familias, como así ocurrió con los que viajaron a tierras italianas.

Crisis política en Siero

Aunque había de margen hasta 2012 para cumplimentar las dos partes del hermanamiento, la previsión era que la delegación italiana viajara a Siero en el segundo semestre de 2010. Pero fue cuando se desencadenó la grave crisis política en el Ayuntamiento de Siero con la dimisión de Corrales en febrero de 2010. Su sucesor, el popular José Antonio Noval, anunció tres meses después que suspendía el hermanamiento por falta de presupuesto. El entonces concejal socialista Ángel García sugirió que se culminara sin coste para las arcas municipales. Y el edil José Carlos García solicitaba que no se aplazara más allá de 2011. Asimismo, las asociaciones participantes en el intercambio dirigieron un escrito al nuevo gobierno del PP expresando su malestar por su decisión y criticando la excusa económica. Incluso se ofrecían a costear los autobuses para las excursiones y una espicha. Y advertían entonces de que ese aplazamiento «pondría en serio peligro la culminación del hermanamiento».

Pérdida de la subvención

Llegaron las elecciones municipales de 2011 y la victoria del socialista Guillermo Martínez, quien estuvo en el cargo apenas ocho meses debido a la moción de censura. Entretanto, el plazo para completar el hermanamiento expiró, con lo que se perdió la subvención europea. Ya con el nuevo gobierno de Foro se produjeron otros dos episodios. El primero fue la visita a La Pola en septiembre de 2013 de Maurizo Stivanello, invitado por el cronista oficial de Siero, Juan José Domínguez, a quien había acogido en su casa en 2009. Este pensionista de Casalserugo llegó a entrevistarse con el alcalde Eduardo Martínez, a quien le transmitió la enorme ilusión de sus vecinos de poder viajar a Asturias.

Y en febrero de 2014, el entonces concejal de Siero Mauricio Bogomak garantizó que el hermanamieno se culminaría ese mismo año, tras reunirse con Juan José Domínguez, el presidente de Amigos del Roble, Enrique Meoro, y el presidente de la Sociedad Sierense de Amigos de la Música, el fallecido Gregorio Fonseca. Estas tres personas fueron las que más lucharon por que se completara el hermanamiento y llegaron a proponer organizar un festival para recaudar fondos para costear el viaje de la delegación italiana.

«Me siento con una cuenta pendiente y Siero también». Así respondía ayer el alcalde de Siero, Ángel García, al preguntarle por la paralización del hermanamiento. El regidor se comprometió a ponerse en contacto esta semana con la síndico de Casalserugo, Elisa Venturini, -quien se mantiene en el cargo- «para retomar y ver las posibles opciones».

El malestar existente entre el asociacionismo local lo resume Enrique Meoro, de Amigos del Roble: «Siento vergüenza y es como un grano en el culo, que nos duele, pero no tenemos forma de curarlo». Lamentó que los sucesivos gobiernos «se pasaran la patata caliente» o «el bulo» del edil Bogomak. «Seguiremos luchando para que se cumpla», dijo.