El Comercio

Los extrabajadores del Matadero ven insuficiente la condena a los directivos

  • Una sentencia del Juzgado de lo Mercantil inhabilita durante siete años a los administradores de Junquera Bobes

«Es una pequeña victoria moral, pero no resuelve nada». Así definió ayer Alberto González, portavoz de los antiguos trabajadores del Matadero Central de Asturias -hoy en manos del Grupo Panero-, la sentencia que condena a siete años de inhabilitación a los directivos de la empresa Junquera Bobes S. A., que en 2014 llevaron al cierre del macelo, ubicado en Noreña.

«No hemos recibido aún la sentencia, por lo que no podemos opinar en profundidad sobre su contenido, pero si inhabilita a quien ya no ejerce ningún cargo y a quien está cerca de la jubilación pero en cambio no obliga a resarcir la deuda que contrajeron, es como si no se les condenase a nada y desmoraliza bastante», lamentó González.

El fallo exime a los administradores del pago de 2,1 millones de euros que reclamaba la administración concursal en concepto de ventas no declaradas, sanciones de la Agencia Tributaria e intereses de demora. Sin embargo, el portavoz destacó el hecho de que el magistrado-juez sí reconozca la culpabilidad del concurso y la existencia de una contabilidad 'b'. «Por lo menos es un buen paso y puede abrir la puerta a que más acreedores acudan a los tribunales», apuntó.

Los trabajadores tienen la opción de recurrir el fallo, emitido por el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Oviedo, ante la Audiencia Provincial, algo que estudiarán con sus servicios jurídicos.

La sentencia responsabiliza de la culpabilidad del concurso a la exgerente del macelo, Ana Presa y a la totalidad de los miembros del consejo de administración de Junquera Bobes. Durante el juicio por el procedimiento concursal, celebrado el pasado mes de octubre, Presa reconoció que entre los años 2011 y 2013 la empresa manejó una caja 'b' de contabilidad derivada de ventas y compras no declarados a Hacienda y facturas falsas que ascendieron a los 2,6 millones de euros, pero aseguró que se trataba de algo habitual en el sector y que en el caso del matadero se había llevado a cabo tras la primera solicitud realizada para entrar en concurso de acreedores y evitar quedar sin liquidez.

La mayor parte del dinero, en torno al 70%, afloró mediante facturas falsas, acordadas por Junquera Bobes con proveedores de confianza y el resto se invertía en los gastos del macelo. Por su parte, la Agencia Tributaria tiene abierto otro procedimiento judicial contra la exgerente.

Reapertura del macelo

Tras más de dos años de inactividad, las instalaciones del matadero volverán a funcionar próximamente gracias a la compra por 1,3 millones de euros formalizada por el Grupo Panero, de Siero, el pasado mes de mayo. Sus propietarias están ultimando su reapertura.