El Comercio

Pañeda, paraíso de las setas

Juan Rodríguez, presidente de la Sociedad Micológica de Pañeda, en el bosque de La Acebera.
Juan Rodríguez, presidente de la Sociedad Micológica de Pañeda, en el bosque de La Acebera. / Pablo Nosti
  • La Sociedad Micológica ha clasificado más de 1.200 especies de hongos desde 1990 y busca relevo para continuar su labor

  • El colectivo apuesta por su labor divulgativa a través de cursos, salidas al campo y visitas de escolares a la exposición anual de otoño

Dice la Real Academia Española que la micología es la ciencia que trata de los hongos, pero en Siero también significa pasión, vocación, divulgación y, sobre todo, familia. Como la que forman la veintena de miembros de la Sociedad Micológica de Pañeda, un referente en Asturias por su labor continuada desde hace veintiséis años y su exposición anual de setas de otoño.

Su presidente, Juan Rodríguez, explica que los inicios del colectivo fueron puramente gastronómicos. «Cuando éramos guajes nuestros padres se juntaban para comer ‘Calocybe gambosa’, popularmente conocida como seta de San Jorge, y nosotros seguimos con la tradición. Hasta que un día nos planteamos ampliar la degustación a otras variedades», relata. Poco a poco, la afición fue creciendo y a finales de los años ochenta decidieron dar un paso más y se apuntaron a un curso de micología en la Universidad Popular de Gijón para formarse en la identificación de ejemplares.

En 1990 organizaron su primera exposición: reunieron 187 especies. Al año siguiente clasificaron 233 y, desde entonces, no han dejado de sumar variedades. Tienen una media anual que supera las 350 y a lo largo de su trayectoria han logrado registrar más de 1.200 diferentes. A las antiguas escuelas de la localidad sierense llegan personas de todas partes de Asturias e incluso de otras provincias para contemplar sus logros. La mejor temporada fue la de 2003, con 419, y aunque este año los pronósticos apuntaban que sería floja por la escasez de lluvia de las últimas semanas, se han acercado a las 390 especies tras tres días de recolección en Asturias y León.

«Hay interés por las setas»

Pero la Sociedad Micológica de Pañeda es mucho más que unos días de trabajo de campo. La labor divulgativa es otro de los pilares del colectivo que, este año, ha recibido la visita de los alumnos del Colegio Laude Palacio de Granda; ha organizado una visita guiada a la finca de La Acebera, en Lugones, para identificar ejemplares y ha impartido por primera vez un curso enmarcado en el programa formativo de la Fundación Municipal de Cultura de Siero y en el que participaron una veintena de personas. «Se nota que hay interés por el mundo de las setas y que, poco a poco, va aumentando», asegura Antonio Sánchez.

Él es el encargado de descubrir a todo aquél que quiera escucharle los secretos de estos frutos de la tierra. En sus manos no falta la guía de campo de los hongos de España y Europa, de Marcel Bon, ilustrada con más de 1.500 especies y que sirve de base para la clasificación y la posterior interpretación de los hallazgos. «Primero colocamos las que tienen poros, luego hacemos la transición hasta las que tienen láminas y, por último, nos dedicamos a las setas tóxicas, en las que toda atención siempre es poca», resume Sánchez.

Porque si algo ha aprendido de su experiencia es que no hay una regla común para diferenciar qué hongos son buenos y cuáles tienen consecuencias fatales para la salud. Un ejemplo es la ‘Lepiota helveola’, mortal, que se puede confundir con la ‘Agaricus langei’, comestible. «Si estamos recolectando setas para consumir, ante la duda lo mejor es dejarlas y no correr riesgos», recomienda Sánchez.

En otros casos, hay ejemplares que, sin ser tóxicos, pueden provocar reacciones tras su ingesta, como la ‘Coprinus atramentarius’. «Produce enrojecimiento en el rostro, sudoración y palpitaciones si se toma alcohol, incluso días después de haberla comido», explica.

Pero también hay hongos medicinales. Por ejemplo, la ‘Ganoderma lucidum’, que se incluye en los denominados ‘hongos del emperador’, que sirve de analgésico, antialérgico, antibacteriano, antioxidante, antitumoral, antiviral, preventivo del asma y la bronquitis, protector y desintoxicante hepático e incluso protector frente a las radiaciones ionizantes y actividad contra el virus de la inmunodeficiencia (VIH).

En cuanto a los retos futuros, la Sociedad Micológica lo tiene claro: les hace falta relevo. «Tenemos las puertas abiertas a quienes tengan interés por este mundo, sobre todo si son jóvenes, porque dentro de unos años nos gustaría que alguien tomara las riendas de la asociación y continuara nuestro trabajo», apunta el presidente.

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