El Comercio

El pintor Casimiro Baragaña en su domicilio.
El pintor Casimiro Baragaña en su domicilio. / MARIO ROJAS

Baragaña deja huérfana a su Pola

  • El insigne pintor e Hijo Predilecto de Siero desde 1998 falleció ayer en Oviedo

  • El artista desarrolló casi toda la trayectoria en su villa natal, donde quedan como legado dos murales en la iglesia parroquial y la Casa Consistorial

La Pola perdió ayer a su artista plástico más insigne y a uno de los hijos predilectos de Siero: el pintor Casimiro Baragaña Vallina, quien falleció en Oviedo tras cinco días ingresado por una neumonía, primero en el HUCA y luego en el Hospital Monte Naranco. La capilla ardiente está instalada en el Tanatorio Meana, de La Pola, y el funeral será esta tarde, a las 17 horas, en la iglesia de San Pedro Apóstol. Después recibirá cristiana sepultura en el cementerio parroquial. El artista apadrinaba un prestigioso certamen nacional de pintura contemporánea, cuya duodécima edición se falló hace tan solo unos días.

La obra de Casimiro Baragaña ha concitado el elogio unánime por su coherencia, libertad creativa e independencia. Era un buen conocedor y estudioso de todas las corrientes pictóricas, pero nadie le pudo encasillar con absoluto rigor en ningún movimiento. Él mismo reivindicaba un estilo propio -que era muy reconocible- y una evolución hacia una realidad no visible. «Creo que ninguno de los admirables pintores del pasado han dejado huella alguna en mi obra», aseguraba el propio artista en el catalogo que acompañó a su última magna obra: el mural 'Expresión renovada' (2007), que regaló al concejo de Siero y que preside la entrada de la Casa Consistorial.

Como dato anecdótico, existe cierta confusión acerca de la edad del artista. Las dos monografías más importantes del pintor -la de la CAMCO (1996) y la del Ayuntamiento de Siero (2005)- coinciden en la fecha de nacimiento: 27 de noviembre de 1925, con lo que estaría a punto de cumplir 91 años. Sin embargo, en un pie de foto de la primera antología da a entender que nació a finales de 1923. Y en la esquela figuraban ayer 93 años.

Pese a haberse formado fuera de Asturias y haber viajado muchísimo, Casimiro Baragaña desarrolló casi toda su trayectoria en Pola de Siero. Este apego a su tierra pesó más que la proyección que, a buen seguro, habría recibido su obra desde cualquier otra residencia. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde concluyó en el año 1955. Al año siguiente inauguró su primera exposición en la Caja de Ahorros de Oviedo. Le seguirían otras veintiséis exposiciones individuales en Asturias, Madrid, País Vasco y Galicia.

Las dos más destacadas en la región fueron la antológica que le dedicó el Centro de Arte Moderno Ciudad de Oviedo en 1996 y la exposición-homenaje en la Casa de la Cultura de Pola de Siero, con motivo de la concesión del título de Hijo Predilecto de Siero en 1998, que se convertiría en su última muestra individual.

Los estudiosos dividen su obra en varios períodos, que el propio artista suscribía en parte y con otras palabras. En los años cincuenta cultivó el realismo de paisajes y retratos. Entre 1959 y 1964 se dedicó a los murales, donde destaca el de la iglesia de San Pedro Apóstol de La Pola, su primer gran reto artístico tras regresar de París y de disfrutar de una beca en Roma.

Aquellos murales al fresco le inocularon una geometrización de las formas durante los años sesenta, de la que comenzó a despojarse una década después para darle un nuevo enfoque a la naturaleza asturiana y rondando la abstracción. El propio artista reconocía su interés creciente por la pintura contemporánea, que ya no le abandonaría. «No me apuraba ser moderno, pero ya sentía la modernidad», confesaba.

Condolencias del alcalde

El alcalde de Siero, Ángel García, destacó ayer la «fuerte vinculación con el concejo», donde desarrolló su producción pictórica e impulsó el certamen anual que lleva su nombre. Aludió también a su legado artístico, con mención especial al mural del Ayuntamiento, «una de sus obras más célebres». Este mural fue el mejor broche para una trayectoria brillante y el mejor regalo del artista a los sierenses.

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