El Comercio

Adiós a Pepe Tartiere, «catequista de varias generaciones» en Anes

  • Bisnieto de José Tartiere Lenegre, dedicó los últimos años de su vida a desarrollar proyectos de cooperación en Benín

Mientras Siero despedía aún conmocionado a Casimiro Baragaña, en el concejo vecino, Noreña, iba calando entre todos la noticia del fallecimiento de José Tartiere, 'Pepe', estrechamente vinculado al municipio y a la parroquia de San Martín de Anes, donde su familia poseía el palacio de Agüeria y «donde fue catequista de varias generaciones de chavales», tal y como reconocía el párroco de ambas zonas, Pedro Tardón. Otro de los grandes vínculos de Pepe Tartiere con Noreña fue la Fundación Solidaridad con Benín, país en el que pasaba largas temporadas desde que él y su esposa lo conocieran en 2003, durante el viaje de celebración de sus bodas de plata matrimoniales. También su funeral se celebró en la tarde de ayer, en este caso en Madrid, ciudad en la que vivía, y donde falleció a causa de una larga enfermedad.

Pepe Tartiere era nieto del histórico presidente del Real Oviedo y pasó parte de su niñez y juventud en Asturias, sobre todo en Anes, donde «fue catequista», tal y como explicaba el párroco de Noreña, amigo y compañero de Tartiere en la Fundación Solidaridad con Benín.

Y fue en ese país donde Tartiere dio auténtico significado a la palabra solidaridad, viviendo en la ciudad de Parakú, en una humilde casa de tres habitaciones que a los lugareños les parecía ya «un palacio», tal y como él mismo expresó públicamente hace varios años. Y desde ese lugar del mundo, uno de los más pobres, que José Tartiere y su esposa Pilar Labayen eligieron como segundo hogar, ambos contribuyeron a cambiar la vida de decenas de jóvenes a lo largo de casi quince años. Primero, haciendo llegar materiales y ayuda con los que contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona, desarrollando programas de alfabetización de las mujeres y, sobre todo, implicándose profundamente con los jóvenes universitarios locales. También aprovechaba sus visitas a Asturias para organizar torneos solidarios, por ejemplo en el Club de Tenis de Oviedo, lugar que solía frecuentar durante sus estancias en la región.

Pepe Tartiere dijo una vez que era «más feliz allí que aquí» y su trabajo fue indispensable en Parakú para que decenas de chavales pudieran tener una residencia y continuar sus estudios, pues Tartiere apostó por la educación de los niños y los jóvenes, convencido de que su futuro dependen de ella.