El Comercio

«No se comió ni una sola castaña en la sala del Centro Polivalente de Valdesoto»

  • El presidente de la asociación vecinal de Grandoba, Jesús Ignacio González, asegura que solo hubo un baile hasta que llegó la Policía Local

El presidente de la asociación de mayores Grandoba, Jesús Ignacio González, negó ayer tajantemente que sus socios hubieran comido en una de las salas del Centro Polivalente de Valdesoto durante el amagüestu que organizaron el pasado 19 de noviembre. Ese fue el argumento esgrimido anteayer por el concejal de Hacienda de Siero, Alberto Pajares, para justificar la clausura del edificio, de forma cautelar, hasta que se decida un nuevo modelo de funcionamiento interno.

Pajares no mencionó a ninguna asociación concreta, pero Grandoba se dio ayer por aludida y su presidente quiso dejar claro que no habían vulnerado el reglamento. «No se comió ni una castaña en esa sala, las repartimos en un cucurucho y medio litro de sidra dulce en unas botellas de agua, y hubo gente que las comió en la cafetería y otra salió fuera», asegura González.

El presidente sí lamentó que les hubieran comunicado «el día antes» que solo podrían celebrar el amagüestu en la cafetería. «Nos lo dijeron cuando fuimos a comprarles la sidra», aseguró. Lo que sí se organizó aquella jornada en la sala del edificio fue un baile, que se vio interrumpido de forma abrupta. «Vino el camarero a llamarnos la atención y a amenazarnos, hubo gente llorando y luego se presentó la Policía Local preguntando por la persona responsable y a realizar un informe», relató.

Denuncia en la Guardia Civil

Los incidentes no quedaron ahí. Según la versión del presidente, al jueves siguiente acudió a la cafetería a pedir las llaves de dos salas para el servicio de podología y los talleres de informática, «y el camarero me llamó mentiroso y me insultó gravemente, por lo que presenté una denuncia contra él ante la Guardia Civil».

González cree que su asociación está siendo objeto de calumnias. «Simplemente, nos quieren echar de allí desde el momento en que nos fundamos y hasta ahora estuvimos callados», dijo.

Tras los incidentes del día 19, el arrendatario de la cafetería ha renunciado a seguir prestando el servicio y el Ayuntamiento deberá decidir si lo vuelve a licitar.