Proyecto educativo en madera centenaria

Pedro Domínguez, Fermín Blanco y Nacio Quirós con unas piezas de su Sistema Lupo.
Pedro Domínguez, Fermín Blanco y Nacio Quirós con unas piezas de su Sistema Lupo. / Pablo Nosti
  • Un arquitecto de Siero usará restos del Rebollu de Bermiego para crear una edición de su Sistema Lupo

  • Fermín González Blanco logra la cesión de casi dos toneladas del árbol, que cayó en 2014, para una serie especial de este juego modular y con una finalidad didáctica

El arquitecto sierense Fermín González Blanco (La Pola, 1977) patentó en el año 2008 el denominado Sistema Lupo, un proyecto artístico, educativo y lúdico, que consta de varias piezas modulares basadas en las siete geometrías que componen ese sistema. Desde entonces, este profesional, afincado en A Coruña, ha ido desarrollando nuevas ideas de este producto mediante el uso de diferentes materiales y escalas.

Hasta la fecha, lleva facturadas series de lupos en diferentes maderas, adobe, papel, hormigón, bioplástico PLA, pórex o virtuales. Pero fue hace tres años cuando este inquieto arquitecto quiso dar un salto cualitativo y se le ocurrió realizar una edición singular. Fue tras la caída del Rebollu de Bermiego, un árbol de la especie 'quercus pyrenaica', cuya edad se calculaba entre 300 y 400 años, y que había sido declarado como monumento natural por el Principado de Asturias en 1995.

Durante unas intensas lluvias del año 2014, el roble centenario comenzó a desenraizar y acabó cayendo. Los restos fueron recuperados y depositados en el Museo Etnográfico de Quirós. Fermín González contactó con el Ayuntamiento quirosano para que le cediera alguna de esas piezas de madera originales para su proyecto. Tras arduas gestiones, lo acabó consiguiendo mediante la firma de un acuerdo.

1.950 kilos de madera

En concreto, logró que le entregaran tres trozos procedentes del tronco principal,que configuran un bloque heterogéneo de un metro cúbico aproximado cada uno y con un peso total de 1.950 kilos. No obstante, no toda esa madera va a poder aprovecharse para la talla, ya que algunas zonas presentan un alto grado de podredumbre.

Blanco aclara que esta versión especial «no entrará en el circuito comercial, sino que revertirá en talleres educativos», con una atención especial hacia los habitantes del concejo de Quirós, como lugar de procedencia de la materia prima, pero también para desarrollar actividades didácticas en el resto de Asturias. «Lo que se trata es de transformar un trozo de historia, como era este monumento natural, para que siga dando vida», subraya el arquitecto, quien admite que el proyecto «tiene un punto de fetichismo».

Una empresa recogió la semana pasada con una grúa los tres trozos de madera en Quirós y los trasladó a Brañes (Llanera), donde comenzará el tratamiento de secado natural y el corte de la madera aprovechable. Esta fase se podría prolongar, al menos, dos años para garantizar un correcto secado.

Nacio Quirós, el tallista

Tras esa fase, se irán confeccionando las piezas de forma artesanal, una labor de la que se encargará el prestigioso tallista sierense Nacio Quirós, quien forma parte del grupo de trabajo e investigación de este proyecto. Asimismo, el fotógrafo poleso Pedro Domínguez, de Studio f2.0 Photo, se está encargando de documentar gráficamente todo el proceso de transformación de la madera desde el estado original a su procesado definitivo. La idea es que esta edición del Lupo-Rebollu de Bermiego tenga una tirada muy limitada y que se distribuya en museos etnográficos y diferentes instituciones de la región.

Respecto al Sistema Lupo, el estuche básico consta de trece piezas, que permiten crear un número ilimitado de figuras. Y se adjunta una baraja con cuarenta posibles opciones y la solución en el reverso. Su creador explica que nació como un juego derivado de sus estudios sobre prefabricación y como una abstracción: «Con el menor número de piezas se puede llegar al máximo de posibilidades, que es la lógica de la arquitectura prefabricada». Pero luego se enriqueció como elemento didáctico.