Los aguilandeiros de San Xuan de Villapañada siguen creciendo

Los mazcaritos danzan rodeados de los vecinos. / HUGO ÁLVAREZ
Los mazcaritos danzan rodeados de los vecinos. / HUGO ÁLVAREZ

La localidad moscona celebró su colorista mazcarada de invierno por tercer año consecutivo, después de 70 desaparecida

G. D. -R. SAN XUAN DE VILLAPAÑADA (GRADO).

Hace tan solo tres años que San Xuan de Villapañada, en Grado, recuperó su mazcarada de invierno. Lo hizo gracias a la implicación de Xosé Antón Fernández, 'Ambás' y Ramsés Ilesies, que bucearon en la memoria de los mayores de la parroquia para rescatar el recuerdo de un desfile perdido hace más de 70 años. La tradición volvió en 2014 y tres años después sigue creciendo. Ayer, las caleyas de la parroquia de San Juan de Villapañada y alrededores no tuvieron un minuto de descanso con las trastadas de los personajes que forman parte de la mazcarada: Los paisanos, el cura, el oso y el amo, los maragatos y hasta el mismo demonio hicieron de las suyas y levantaron muchas risas entre los asistentes, que acudieron en mayor número que en años anteriores.

El pasacalles salió del albergue de peregrinos de la localidad a mediodía y amparado por los rayos del sol después de semanas de lluvias e incluyó baile, gaitas y danzas en San Xuan de Villapañada y en otros lugares de la parroquia. La mazcarada local está muy ligada al pasado de la localidad como cruce de caminos y la abre L'escobón, que es el que pide aguilando por las casas con la frase «¿barremos o nun barremos?». Si en la casa responden y ayer no falló ninguna, toca barrer y hacer que bailen los maragatos, imagen de un pasado de vendedores ambulantes.

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