Arte con la Santina, Forges y Frida Kahlo

El mercado de güevos pintos estuvo muy animado durante todo el día. / Pablo Nosti

Los Güevos Pintos se consolidan como fiesta diurna y se está instaurando la costumbre de desayunar potente en los bares para prolongar al máximo el vermú

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

Los Güevos Pintos de la Pola se consolidan como fiesta diurna y cada vez más madrugadora. Una nueva costumbre que se va instaurando es la de desayunar fuerte en los bares para almorzar tarde o nunca. Algunos hosteleros confiesan que ya sirven más desayunos que almuerzos, a base de huevos, patatas, picadillo, mollejas, torrezcos y otras liviandades. Ese chupinazo pantagruélico cumple la función de prolongar al máximo el vermú, que es momento más intenso de la fiesta.

Una cita matinal obligada es la visita al mercado de los artesanos de güevos pintos, que cada año derrochan imaginación para buscar nuevas técnicas, aplicaciones y motivos, aunque otros prefieren lo clásico. Mónica Montes, de Lieres, mostraba una Santina y un Yoda, realizados con aerógrafo y cuatro capas, que le daban una imagen pétrea. Hasta dos días puede llevar pintar una pieza.

Tania Rodríguez, de El Berrón, ofrecía unos llamativos submarinos completados con plásticos de huevera y madera; además de quesos con ratón o cohetes. Marisa Rodríguez, de Fonciello, presentaba este año unos joyeros o cofres de huevo de avestruz, decorados con motivos la basílica de Covadonga o flores, y con su bisagra. El proceso puede llevarle tres o cuatro días. «La gente les tiene miedo, pero no son tan delicados como parece», aseguraba.

La pintora Ana Fernández quiso homenajear al fallecido dibujante Forges con güevos, algunos de ellos de kika, donde recuperaba a sus personajes más representativos. «Los pinté el domingo por la noche», comentaba. También se podía ver otras piezas con la imagen de Frida Kahlo. Los obras maestras de la pintura son la temática predilecta de la artesana Mariana Fano, que es uno de los puestos con las piezas más cotizadas.

Ana Domínguez es una de las pioneras en vaciar los güevos para prolongar casi indefinidamente su conservación, una técnica que aprendió hace una década de una amiga polaca y que ya emplean una mayoría de los artesanos locales. Sin embargo, la decana de Teresa Ardura prefiere seguir cociendo los güevos y pintar motivos tradicionales con tinta china y plumín. «Que se vea que ye un güevu pintu de la Pola y por detrás la leyenda, que ye muy importante», subraya.

Y la polesa Sofía Camblor triunfó con el flamingüevo y con las parejas de gais y lesbianas besándose amorosamente y vestidos con el traje regional. También mostró piezas con el palomar o el Monumento al Carmín de la Pola. El güevu más barato de la feria se vendía a cinco euros y de ahí hasta piezas de trescientos euros.

El desfile concitó la atención de la sobremesa con la participación de los sidros y El Ventolín, La Sidrina, El Piñote, Principado, Conceyu de Siero, Principado, Cuélebre y una banda de gaites de Candás, además de dos carrozas de Valdesoto y la de la Reina de las Fiestas, Alicia Cueva del Río. La mejor noticia fue la nutrida presencia de gente menuda desfilando con varios de los grupos. El broche fue la verbena con las orquestas Assia y Tekila.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos