Cáritas reduce la atención a familias en la Pola y eleva el reparto de alimentos

El presidente de Cáritas de Pola de Siero, Vicente Montes, ayer en el almacén de alimentos. /  S. S. MARTÍN
El presidente de Cáritas de Pola de Siero, Vicente Montes, ayer en el almacén de alimentos. / S. S. MARTÍN

La unidad parroquial, con treinta voluntarios y una presencia testimonial de jóvenes, aspirara a incrementar la actual cifra de socios colaboradores

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

Un total de 91 familias y 295 personas fueron atendidas durante el pasado año por Cáritas Parroquial de San Pedro de Pola de Siero, lo que supone un pequeño descenso con respecto a 2016. Sin embargo, se incrementó la distribución de alimentos, con un reparto de 30.741 kilos, y las comidas a transeúntes (1.459 en total), según los datos que la organización va a presentar en los próximos días.

La unidad parroquial de la Pola manejó en 2017 un presupuesto de 88.429 euros. Las tres principales partidas de gastos fueron para ayudas de emergencia (40.976 euros), familias (28.701 euros) y transeúntes (12.025 euros). Y en el capítulo de ingresos, la mayor aportación fue de recursos propios (colectas, donaciones, etc), con 41.179 euros, seguido de la subvención del Ayuntamiento de Siero (23.000 euros).

Familias
91 atendidas y 295 personas.
Transeúntes
Se dieron 1.459 comidas, además de ropa, calzado, mochila, saco de dormir, ayuda para el desplazamiento o medicamentos.
Alimentos
Se repartieron 30.741 kilos de los 36.547 recibidos en donación.
Presupuesto
88.429 euros (ingresos y gastos).
Voluntarios
Unos treinta.

El presidente de Cáritas de la Pola, Vicente Montes, comentó ayer que el número actual de familias atendidas ha descendido a 83. Tres equipos se encargan de este apartado. Las ayudas de emergencia se entregan previa presentación de documentos oficiales con datos objetivos de los recursos netos del solicitante. Y luego manejan tres niveles en función de los recursos. «Nosotros atendemos a los más pobres dentro de la pobreza», subraya. En ocasiones, pueden llegar a entregar ayudas en metálico, pero lo normal es que Cáritas compre y distribuya los productos.

En el apartado de los sin techo, se prepararon 1.327 comidas en su propio local y las 132 restantes, en bares. Pero, además, los transeúntes pueden recibir ropa y calzado, ducha y afeitado, saco de dormir, mochila, ayuda a desplazamientos y medicamentos con receta. «Damos calzado nuevo dos veces al año; saco, cada dos años y mochila, cada tres», apunta Montes. Los alimentos distribuidos fueron 30.741 kilos, de los 36.547 kilos que se recibieron en donación en 2017. «El almacén nunca puede estar vacío», explica el presidente. El principal suministrador es el Banco de Alimentos (27.740 kilos).

En la actualidad, Cáritas de la Pola cuenta con una treintena de voluntarios y la presencia de jóvenes sigue siendo testimonial. Montes aspira también a tener un número de socios «que, con carácter periódico, puedan aportar una cantidad fija, aunque sea pequeña», lo que facilitaría las previsiones. Y confía en una campaña de captación que va a impulsar Cáritas Diocesana. También opina que se necesitaría un profesional en el local poleso, pero a la vez colisionaría con la condición de voluntariado: «Hay quien pone su dinero y otro, su vida».

Pobreza «enquistada»

Montes aprecia esa reducción del número de familias atendidas, pero percibe «un enquistamiento de la pobreza y su transmisión patrimonial». Y añade que su peor secuela «es la pérdida de la autoestima y de la iniciativa; aquí intentamos animarles, porque el objetivo último de la caridad no es la subsistencia».

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