Los ecologistas denuncian en Silvota contaminación olorosa

El polígono industrial de Silvota, en Llanera. /  E. C.
El polígono industrial de Silvota, en Llanera. / E. C.

J. C. D. LLANERA.

El portavoz de la Coordinadora Ecoloxista d´Asturies, Fructuoso Pontigo, exigió ayer «una solución a la elevada contaminación olorosa» existente en el polígono industrial de Silvota, de Llanera, y que, según aseguró, «está generada por varias empresas de transformación».

Según Pontigo, numerosos vecinos de Llanera llevan mucho tiempo quejándose de esta situación, al igual que los conductores que circulan por las carreteras del entorno del polígono. Y añadió que el problema se había agravado la semana pasada con personas que habrían llegado a sufrir náuseas por causa de ese olor contaminante.

El portavoz ecologista subraya que la contaminación olorosa «es notable y de sobra conocida en muchas localidades asturianas vinculadas a procesos productivos, vertederos y gestión de residuos y depuradoras». Y le sorprende que el Gobierno del Principado, «a diferencia de otras comunidades autónomas, no haya desarrollada medidas para regular dicha contaminación y tenga un soporte legal más exigente con estas actividades que sufren miles de vecinos por toda Asturias».

Pontigo apunta que una exposición continuada a malos olores intensos puede afectar de forma negativa a la salud. «Náuseas, dolores de cabeza, insomnio, pérdida del apetito, problemas respiratorios, entre otras dolencias, pueden ser algunos de sus resultados. Por eso es importante tomar medidas para evitar que los olores molestos sean continuos», dijo. Y recordó que la administración tiene mecanismos «para poder requerir estudios de diagnóstico y que se tomen medidas de minimización de las emisiones» a aquellas instalaciones que están sujetas a la Ley 16/2002 Prevención y Control Integrado de la Contaminación. Y ante una potencial contaminación, «puede obligar a la instalación a realizar estudios olfatométricos». Menciona, por último, que los comités normativos europeos ya han establecido normas técnicas y objetivas para medir la contaminación por olores. Y que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la ha calificado como un ataque a la vida privada y familiar.

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