«Yo no entiendo la política como un grupo de palmeros»

«Llegué a pensar en dejar la Alcaldía, pero no porque me sintiese culpable de nada, sino porque piensas que no merece la pena seguir»

J. C. D. GIJÓN.

-¿Tiene la percepción de que se ha convertido en un alcalde incómodo para su partido?

-Yo lo que intento es ser un buen alcalde, pero para mis vecinos, no para los dirigentes de la FSA. Soy muy leal a mi partido y siempre lo he sido, pero también entiendo la lealtad como poder tener la libertad de decir en cada momento lo que uno piensa. Y también soy muy leal a mis vecinos y lo entiendo como intentar defender sus intereses de la mejor forma posible. Lo que me parece inexplicable es que, en el cuarto municipio de Asturias, uno de los concejos con más potencial, donde se ganaron las elecciones, se gobierna, hay una estabilidad institucional muy importante y somos ejemplo para muchos, donde hay una agrupación con gente joven, con ganas y preparada, tu propio partido llegue a tomar esa decisión y a debilitar todo eso que se está consiguiendo. Recordemos que en Siero hemos superado luchas internas de muchos años, tanto de partido como de gobierno. Y un alcalde socialista es un alcalde de todos los vecinos. Y si ve cuestiones mejorables o que el Gobierno regional esté haciendo mal, el manifestarlo de forma razonable y educada para nada entiendo que sea una deslealtad hacia tu partido o un ataque al gobierno. Los esfuerzos de las direcciones de los partidos no deben ir encaminados a silenciar a sus alcaldes, sino a resolver los problemas de los ciudadanos.

-En el PSOE molestó su comparecencia con otros alcaldes por el tema de las escuelas de 0 a 3 años.

-Eso fue poco antes de que estallase esto. El otro día hubo otro un problema con la renovación del convenio de bomberos, que lo resolvimos y coincidió también en fechas previas. ¿Cuál sería la alternativa, decir que está bien lo de las escuelas de 0 a 3 años? Yo no sirvo para eso. Y tampoco estoy faltando al respeto, ni llamando a nadie incompetente, solo transmito un problema que viene de años atrás y que creo que es el momento de intentar buscar una solución. Yo no entiendo la política como un grupo de palmeros que está ahí diciéndole al líder que todo está bien y que es el mejor.

-¿Recibió muchas críticas internas por su pacto de gobernabilidad con Foro desde hace dos años?

-Muchas. A mí no me molestan las críticas porque, como digo, esto no puede ser un régimen militar. Lo que sí me parece mal e incoherente es que haya compañeros que critican una decisión de este alcalde, pero a la vez esa decisión le sirve más adelante para ponerla como ejemplo ante un congreso o ante el Grupo Parlamentario Socialista en Madrid. Creo que los pactos deben alcanzarse siempre que las desventajas superen a las ventajas.

-¿Le preocupa que si Adrián Barbón gana las primarias le pueda sugerir un cambio de socios de gobierno en Siero?

-Para nada. Ni lo tengo pensado, ni me pasa por la cabeza que alguien como Adrián vaya a pretender algo así. Lo que no es posible, no se puede pretender conseguir y la situación de Siero es clara: se ve con quién se puede y con quién no.

-¿Llegó a plantearse en estos últimos días dejar la Alcaldía?

-Claro que sí, pero no porque me sintiese culpable de nada, sino porque llega un momento en que piensas que no merece la pena seguir. Tengo mi trabajo y he trabajado toda mi vida, tengo capacidad suficiente para dedicarme a otras cosas y no necesito vivir de la política. Estoy porque me gusta y creo en el sistema, ya que llegué a ser alcalde sin haber estado nunca en la política, y sin tener padrinos políticos.

-Resulta curioso que los políticos suelen descubrir las cloacas de sus partidos solo cuando a ellos mismos les introducen en ellas.

-Yo hace tiempo que vengo descubriendo las cloacas de la política y he vivido momentos muy duros y desagradables: los descuentos de los trabajadores, la dimisión de Corrales, no ser alcalde por no apoyarme el SOMA, la llegada y marcha de Guillermo (Martínez), las primarias... No he tenido una carrera política fácil, precisamente. No tengo la piel de elefante como Rajoy, pero voy camino de ella.

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