«El botellón está poniendo en riesgo la fiesta en todas partes»

El presidente de la Sociedad de Festejos polesa, Jenaro Soto. / D. MORA
El presidente de la Sociedad de Festejos polesa, Jenaro Soto. / D. MORA

Jenaro Soto Zarabozo, presidente de la Sociedad de Festejos de Pola de Siero: «Hay exigencias que te hacen sentirte extraño en tu propia tierra»

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

El presidente de la Sociedad de Festejos, Jenaro Soto, realiza una valoración de las últimas fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín, donde se produjeron algunas incidencias, y habla de posibles mejoras y de los próximos proyectos.

-¿Qué balance podemos hacer de la última fiesta?

-El balance fue positivo, a pesar de algunos momentos agridulces. No hubo percances importantes ni en el prau, ni en el casco urbano. Creo que el aumento de 26.000 metros cuadrados de finca en el Carmín fue un éxito y hubo una ocupación en la parte nueva como nunca, lo que da más fluidez y comodidad en el prau, que es lo que pretendemos. Los servicios fueron bastante buenos y funcionaron mucho los baños de pago, una cosa extraña. La gente responde si la atiendes. Y el tema de la limpieza, nosotros no lo consideramos un problema, porque sabemos perfectamente el tiempo que lleva limpiar la finca y estamos en los plazos que tenemos estipulados.

-En el prau ya empieza a haber como dos ambientes.

-Sí, está el ambiente de abajo, que muchos llaman 'el Bronx', y luego están los familiares. Muchas familias, sobre todo con críos, decidieron este año elegir la nueva finca abierta. Lo que se está volviendo problemático es el tema de los acotamientos del prau; los socios no responden a la llamada de quitar los parcelamientos cuando se llega. Y luego hay gente que no respeta los horarios, ni las normas. Yo estoy a favor de que, en un momento dado, la Sobatiella sea de todos y no tenga esos límites. Vamos a ver qué hacemos, si seguimos como estamos o lo cambiamos.

-¿Cree que el botellón está poniendo en riesgo la principal fuente de finaciación de Festejos, como son las barras del prau?

-Sí, el botellón está poniendo en riesgo no solo la fiesta de la Pola, sino de todos los sitios. Es un gran problema y lo es de la administración, algo que está prohibido y que consiente. El botellón es difícil de eliminar. Nosotros no vamos a quitar nunca que grupos de amigos o familiares entren en el prau con la bebida de casa o su sidra. Lo planteamos exclusivamente en los autobuses, porque consideramos que, ya que hacen el negocio, que una parte quede aquí también. Creo que es más competencia de las autoridades que nuestra. Este año se controló con perros la estación, pues ahí se vería la cantidad de carritos de la compra llenos de bebidas alcohólicas. No sé si controlarían la edad de quienes lo llevaban, pero podría ser una forma de cortar parte del problema.

-Usted dijo que denunciaría a los padres de los menores que resultaran intoxicados en la romería.

-Sí, pero hubo muy pocas incidencias. La mayoría fueron por cortes y hubo dos casos en los que los mayores se hicieron cargo de los críos. Se avisó a los padres o a la persona mayor más cercana que se pudiera localizar, una labor que realiza la Cruz Roja, pero no hubo ninguna situación grave. La estadística de incidencias en el prau fue la más baja de los últimos tiempos.

-También se detectan muchos puestos de venta ilegales.

-Ese es otro problema. Nosotros eliminamos puestos de la fiesta para dar mejor imagen y fluidez en los paseos, y luego llegan los vendedores ilegales y nadie toma decisiones. Nos piden multitud de papeles por los que vienen a instalarse en las fiestas y, sin embargo, luego llegan otros a última hora, se instalan y nadie se preocupa de mirar si tienen autorización. Hay una falta de entendimiento entre los técnicos, la Policía Local y Festejos. Venimos pidiendo una reunión con los distintos mandos de la Policía en los turnos que corresponden durante las fiestas y nunca se nos atendió. Sería bueno poder tomar decisiones entre todos que beneficien a la fiesta y no perjudiquen a los que pagan y son legales.

-¿Qué reflexión haría de la prohibición de la traca de voladores el domingo del Carmen?

-Dentro de la drástica legalidad, puede considerarse una actuación normal, pero podría haberse evitado porque la casa que dicen que hay a 25 metros es un establo. Lo mejor hubiese sido mover la ubicación de la traca seis u ocho metros en vez de suspenderlo. Eran seis kilos de pólvora; si eso no se puede tirar, creo que tampoco en ningún otro lugar del concejo. Pienso que falta una normativa municipal para estas circunstancias. La documentación estaba toda en regla y era la misma la de la traca que la de los fuegos artificiales que, al final, salieron sin ningún problema.

-¿Cree que Festejos está recibiendo algún trato discriminatorio por parte del Ayuntamiento de Siero?

-Creo que sí, pero no somos nosotros solos. Los que estamos con una actividad altruista y, sobre todo, generando en el casco urbano el mayor movimiento económico que tiene la población durante el año, a veces nos sentimos forasteros, como un feriante más. En lugar de colaboración, hay exigencias y circunstancias que te hacen sentirse extraño en tu propia tierra. Debería haber más apoyo, comprensión y ser más solidarios con la gente que trabaja por la fiesta. Yo ahora me asusto en cada fiesta, porque veo cómo la Policía se dedica a controlar todo lo que organiza Festejos, pero nadie se mete con lo que está fuera de control. Excepto con Guillermo Martínez, me tocaron todas las administraciones locales y no sé qué pasa que, al final, todos funcionan igual. Hay temor a la prevaricación, falta decisión política en las cosas y no debería quedar solo en manos de los técnicos.

-¿Pensó estos días en dejar el cargo?

-Sí, más de una vez. Cuando te vienen los problemas juntos, te preguntas si merece la pena luchar por lo que quieres y lo que te gusta, porque la respuesta popular e institucional te desanima. Pero al acabar la fiesta, ver cómo funciona, la afluencia de gente, que el comercio en general vende y que se hace todo, mejor o peor, pero con la mejor fe del mundo, pues eso ya te anima. Yo el martes ya estaba con el pecho hinchado y feliz. Creo que se están mejorando mucho las programaciones. Ya nos llegará el bajón en la próxima fiesta.

-¿Algún cambio para 2018?

-Me gustaría aumentar los días de verbena y mejorar los servicios a los romeros poniendo duchas. Y otra labor ya más desagradable sería el tema de los horarios de las actuaciones en la calle en el casco urbano. Los vecinos tienen derecho a descansar. Con dos o tres días hasta las cuatro de la mañana, creo que se puede aguantar, pero ni un minuto más. Le pido a las autoridades que sean drásticas en el control.

-La próxima, la fiesta de la cerveza.

-Sí, el Oktober Fest, una fiesta que inició la Sociedad de Festejos y así consta en el Ayuntamiento desde 2012, que se solicitó y se suspendió por no llegar a un acuerdo con las marcas. Será del 11 al 15 de octubre y lamentamos que desde el Ayuntamiento se quiera dar duplicidad al evento.

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