Fallece a los 77 años Esther Rozada, esposa del empresario poleso Nicanor Hevia

«Una mujer amable, cariñosa, trabajadora y muy luchadora, siempre dispuesta a hablar de cualquier cosa con todo el mundo», dicen de ella quienes la conocían

L. I. A. POLA DE SIERO.

«Una mujer amable, cariñosa, trabajadora y muy luchadora, siempre dispuesta a hablar de cualquier cosa con todo el mundo, muy sonriente y muy positiva». Así definen quienes la conocían a María Esther Rozada Fonseca, que falleció de forma repentina el lunes en su domicilio de La Ferlera, a los 77 años.

La noticia de su muerte sorprendió a todos sus allegados, que durante la jornada de ayer acompañaron a la familia en la sala número 4 del Tanatorio Siero, donde está ubicado el velatorio. «Se fue una buena mujer, era muy querida y se la va a echar mucho de menos», comentó una amiga de la familia. «Era de esas personas con las que daba gusto estar», añadió otra conocida.

María Esther estaba casada con Nicanor Hevia Lagranda, empresario y fundador de la panadería La Forna, ubicada en la céntrica calle de Ildefonso Sánchez del Río, en la Pola. Además, tenía tres hijos, Ana María, Roberto y Moisés -este último fundador de la popular pizzería La Forna, ubicada en la plaza del Cabo Noval-, y cinco nietos; Borja, Laura, Carla, Daniela y Aitana.

El cadáver será recibido esta tarde, a las seis, en la iglesia parroquial de San Pedro, en la Pola, donde se celebrará el funeral de cuerpo presente. Acto seguido, recibirá cristiana sepultura en el cementerio parroquial.

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