«Estaba ido por el juego, no recuerdo nada de cómo saqué los coches»

Los acusados de estafa por la compraventa de vehículos de alta gama defienden su inocencia ante la Audiencia Provincial

J. C. A. OVIEDO.

El principal acusado de estafa continuada por la compraventa de coches de alta gama, J. L. A., adujo ayer ante los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial que «sí pensaba pagar los coches» pero que, en la época de los hechos en litigio, «estaba ido con el juego». Hizo el gesto de echar monedas a una tragaperras ante el tribunal. Los 1.750 euros que cobra en dos pensiones se le iban en máquinas.

Durante el interrogatorio, el fiscal fue desgranando cómo, a su entender, el procesado compró en junio de 2015 un Audi A5 en un concesionario de El Berrón por un importe de 23.900 euros y apenas un mes después, un Mercedes A-180 CDI por valor de 24.642 euros. Y que para ambos contratos y las cuotas a satisfacer, ponía su pensión como aval. Para el Mercedes logró amasar 6.000 euros para la cuota inicial.

Ante las preguntas del fiscal, el imputado perdió la memoria paulatinamente. No se acordó de con quién fue a firmar los papeles al concesionario ni quién sacó el coche de allí porque él, impedido, no tiene carné de conducir. No quiso decir a quién le dio o quién le «robó», ni cómo -«por las deudas del juego», según él- los coches en concepto de garantía de los pufos. Peleó hasta el final su inocencia pese a que antes de la vista el fiscal y las defensas habían tratado de llegar a una sentencia de conformidad. No hubo acuerdo, J. L. A. y R. T., la segunda encausada, no pactaron, no quisieron salir del palacio de justicia sin intentar probar su inocencia.

El acusado presentó como aval para comprar los vehículos el cobro de 1.750 euros de pensión

Entró en liza entonces la mujer. Dijo ser la cuidadora de su acompañante ayer al juzgado. De él y de su hermano. Por eso le pagan 700 euros al mes en concepto de manutención, alquiler del domicilio que comparten aparte. Ella, además, tiene dos hijos a su cargo. También desconoció su papel protagonista en la historia.

J. L. A. puso el primero de los coches, el Audi, a su nombre porque «ella estaba sacándose el carné de conducir para poder llevarlo» pero que fue una sorpresa. Hasta ahí, «no sabía nada». Cuando apareció la Guardia Civil preguntando por la berlina y los impagos de las cuotas, la mujer ordenó al hombre quitar su nombre. «Le di el DNI, los papeles» para que hiciera efectivo el cambio de titularidad. Además el Audi no le gustaba, «era demasiado grande».

Por eso, el acusado, según coligieron, de motu propio, fue a por el Mercedes, más recoleto. El coche se esfumó y a día de hoy R. T. no tiene carné de conducir. Le dio miedo: «No quise saber nada más del carné cuando vi que tenía problemas», explicó a la sala.

La mujer, de origen rumano, tampoco sabía que el tomador del seguro de los dos vehículos, sostuvo el Ministerio Público, era su hermano: «Creía que estaba en España pero de esto ni idea».

Indemnizaciones

De las dos entidades a las que se adquirieron los coches solo se presentó la del segundo vehículo. La Fiscalía solicita para el primero de los acusados dos años de prisión y ocho meses de multa, a razón de ocho euros de cuota diaria. Para la segunda acusada solicita un año y tres meses de prisión.

Además, pide que los acusados indemnicen de forma conjunta a la primera empresa supuestamente estafada con 23.948 euros y que el primero de los investigados abone a la financiera que le permitió adquirir el segundo coche de alta gama con 18.642 euros, todo ello más los intereses.

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