Val de Boides, del llagar Castañón, premio a la mejor sidra en Nava

Asistentes al mercado del certamen.
Asistentes al mercado del certamen. / Susana San Martín

La cita con la bebida patria abarrota un año más la capital del concejo

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EL COMERCIOGijón

El Festival de la Sidra de Nava es uno de los acontecimientos del verano astur que más popularidad muestra, año tras año. Miles de personas acudieron este sábado, pañuelo verde en ristre, a la plaza Manuel Uría, verdadero epicentro de la celebración sidrera, que este año celebra su cuadragésima edición.

Todo ello a pesar de que el día comenzó bastante nublado. Paloma Gómez y Javier Balda no se quisieron perder el evento sidrero por excelencia. Estos madrileños llegaron a Asturias el jueves y el viernes decidieron «hacer un desvío a propósito» para disfrutar del festival. «Nos encanta el ambiente», señaló Javier Balda, que reconoció que hoy la noche se iba a alargar «entre sidrina y sidrina», hasta que el cuerpo dijera ‘basta’. Uniformados de azul riguroso llegaron a la villa los 45 miembros del Racho Etnográfico Flores Das Cortes, de la localidad portuguesa de Mirando do Corvo, en Coimbra, que en la tarde de ayer participaron en el VII Festival Folclórico. Bruno Martos, integrante de este grupo folclórico indicó que iban a aprovechar para quedarse “unos días del fin de semana” y disfrutar de lo que Nava y el festival ofrecen. «Lo que hemos visto, de momento, nos gusta», reconoció.

Allyson y Melanie son inglesa, pero viven en Madrid. La primera ya conocía el festival y la segunda era debutante en estas lides. «Llegamos el viernes y, de momento, todo nos está pareciendo estupendo», destacó Melanie. «Estamos especialmente impresionadas por las bandas de gaitas y música tradicional», añadió.

El alcalde de Nava, Juan Cañal, apenas podía dar ayer dos pasos sin que algún vecino le parase para hablar de las mil y una facetas de la vida en la villa naveta y, por supuesto, del evento sidrero por excelencia. El primer edil estimó que «se nota un incremento en la afluencia de gente» con respecto a otros años. En esta línea, alabó la labor promocional del realizador Luis Canteli, cuyo vídeo ‘El Secreto de la Pócima’ acumula ya miles de reproducciones en la red.

A mediodía, las notas del ‘Ven al festival de Nava’ de Vicente Díaz, marcaban el comienzo de la final del Concurso a la Mejor Sidra Natural elaborada en Asturias y en Nava. 46 marcas de sidra de Siero, Gijón, Nava, Villaviciosa, Llanes, Sariego, Tineo, Colloto y Mieres se presentaron al concurso y sólo seis pasaron el exigente filtro del paladar y la pituitaria del jurado.

Entre la primera y la segunda vuelta de las votaciones Alberto Arbesú, de Sidra L’Argayón de Nava, recogió el premio a la ‘Etiqueta más guapina’. «Por lo menos ya sé que he ganado algo», comentó divertido. La votación para elegir la mejor sidra fue especialmente reñida. La igualdad de puntos obligó a realizar el desempate para dilucidar el segundo y tercer puesto. Recayeron, respectivamente, en la gijonesa Sidra Cabueñes y en Sidra Ramos del Valle, del llagar Fran de Lugones. Las grandes triunfadoras fueron, sidra Roza, como la mejor de Nava, y Sidra Val de Boides, del llagar Castañón de Villaviciosa, como vencedora absoluta del certamen. «Ha habido un nivel muy bueno, con sidras muy equilibradas; sólo hace falta ver las puntuaciones que se han llevado los participantes», apuntó Gumersindo Martínez, presidente del jurado.

Las notas del ‘Asturias, patria querida’ dieron paso al hermanamiento de todas las sidras de la región, a cargo de la Buena Cofradía de los Siceratores. El alcalde de Nava cedió el mando del Ayuntamiento a su presidente, Roberto Llamedo. «No sé si dártelo sólo ahora o hasta el año que viene», bromeó el primer edil. Llamedo hizo un sentido llamamiento a defender la sidra como «ese patrimonio, vida, historia y cultura de todos los asturianos». Un patrimonio que, a su juicio, no debería tardar en convertirse en Patrimonio Material de la Humanidad.

«Su majestad, la sidra»

«Qué gran orgullo y qué enorme privilegio que el Ayuntamiento de Nava haya confiado en mí». Así comenzaba su pregón Javier Guillén, director general de la Vuelta a España, quien dijo sentirse «como un vecino más». Valoró el amor de los asturianos por su tierra como una de las características más loables. «Yo de mayor quiero ser asturiano», exclamó Guillén en uno de los momentos más celebrados de su discurso. «La sidra, al igual que la organización de la Vuelta, requiere un proceso de maduración», dijo el pregonero. «Será por eso, por lo que para que nuestro proceso de maduración para que esta Vuelta 2017 sea perfecto, la hemos llevado a terminar aquí, al Principado, con dos etapas finales en las que los ciclistas nos deleitarán con su mejor talento», añadió. «Y es que la Vuelta, al igual que la sidra, encuentra en Asturias el territorio perfecto para su elaboración», subrayó.

«Hoy, más que nunca, estamos aquí para coronar un año más a su majestad la sidra», exclamó. Javier Guillén recalcó que el festival «es una de esas celebraciones que cualquier persona debería descubrir y experimentar, al menos, una vez en la vida». También quiso hacer un llamamiento de respeto con los ciclistas que entrenan en las carreteras y que, por desgracia, han protagonizado muchos titulares luctuosos en los últimos tiempos. «Vecinos y vecinas de Nava, hoy los líderes sois vosotros y no sabéis cuanto me alegra y me emociona el poder formar parte de este magnífico pelotón», concluyó. El festival continúa hoy con el tradicional concurso de escanciadores.

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