Noche de nostalgia y muchas risas

Una de las múltiples promociones que se juntaron ayer en la plaza cubierta. /  PABLO NOSTI
Una de las múltiples promociones que se juntaron ayer en la plaza cubierta. / PABLO NOSTI

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

Más de cuatrocientas personas disfrutaron anoche en la plaza cubierta de la espicha del quincuagésimo aniversario del instituto Río Nora, de la Pola. Fue una noche de reencuentros, nostalgias y mucha risa. Sin duda, la gran triunfadora de la velada fue su primera directora, Isabel de Ron, una profesora de Francés que dejó una honda huella en la villa. Llegó con 24 años «con la cátedra puesta» y fue la encargada de «organizarlo y ponerlo a funcionar» durante un lustro, aunque estuvo diecinueve años en total.

«Me encontré muchas ganas de trabajar y unos alumnos excepcionales, y en el trato tenías la seguridad de que nadie te faltaba al respeto». Subrayó «la colaboración total» del alcalde de entonces, Leandro Domínguez, y de la Asociación de Padres, «que así se llamaba, entonces no se nos caían los anillos por las '-os' y las '-as'», ironizó. Y apuntó que fueron años «bien vividos» en los que, cuando acababa la jornada laboral, «empujaba el carro debajo de la mesa y a tomar sidra, lo pasé muy bien».

El primer escrache»

La gran triunfadora de la velada fue la primera directora del centro, Isabel de Ron

Uno de los alumnos pioneros fue el director coral José Ángel Embil, quien recuerda el enorme cambio que supuso llegar al instituto y la disciplina, que los dos primeros años había separación por sexos o el agua fría después de gimnasia. «Pasábamoslo bien por la edad», afirmó. Uno de sus coetáneos fue el abogado José Díaz, quien recuerda haber participado en «el primer escrache de la historia del instituto» con una cadena humana bloqueando el coche de un profesor de suspenso ligero. O la pista de atletismo realizada a fesoria. Su esposa e hijos cursaron estudios en el centro.

Su hijo Carlos recuerda el elevado nivel y el «prestigio» de algunas asignaturas, sobre todo, de Biología. Lo ratifica su compañero de promoción, el futbolista profesional Javi Fuego, que era muy buen estudiante. «Tengo recuerdos muy buenos, fue una de las mejores épocas de mi vida», asegura. Y guarda también una gran imagen de casi todos los profesores; de hecho, con alguno mantiene aún relación.

Para la archivera municipal de Siero, Rosa Villa, los profesores eran «muy entrañables» y menciona a Isabel de Ron o a Gonzalo Sancho, 'Pinfi', que fue un referente generacional. «Te sentías muy protegida por los profesores». También destaca el papel de Sisi, la profesora de Gimnasia, quien creó un longevo equipo de atletismo. Teresa Fernández-Cuesta fue una de las seis de una misma familia que estudiaron en el instituto. «Paselo bárbaro, venía de un internado, así que imagínate cómo lo pasé», bromea.

Fernando Corujo destacó los festivales que se organizaron en la época del director Simancas, que fueron el germen de su profesión como músico y humorista. Recuerda que el primer show lo pagó de su bolsillo. Tres mil pesetas, que luego le financiaron: «Empeñeme en hacelo en los dos sentíos».

Una de las personas con más años en el IES fue María Dolores del Camino, tres como alumna y 32 como jefa de secretaría. Su recuerdo es «buenísimo, tanto estudiando como trabajando, y estuve muy a gusto» con los diferentes directores.

Las anécdotas circulaban por doquier. Pablo García recuerda un año muy gamberro, donde una mayoría de los compañeros de clase se marchó con una macona de suspensos. A él, en concreto, le quedaron siete para septiembre, y logró aprobar seis. «Fui el únicu que pasé a segundo, pero luego tripití y pasáronme tolos compañeros», comentaba.

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