«Se nota que en Marcenao teníamos ganas de fiesta»

Pili Lastra, flanqueada por Vanessa Rodríguez y Álvaro Rebollo, durante la subasta del ramu.
Pili Lastra, flanqueada por Vanessa Rodríguez y Álvaro Rebollo, durante la subasta del ramu. / FOTOS: NOSTI

La parroquia recupera la festividad de Santa Cruz con lleno en la carpa para la primera comida de hermandad | La comisión, «satisfecha» con la respuesta vecinal, homenajea por sorpresa a Guillermina Camino e Izel Vega como socias de mayor y menor edad

LYDIA IS MARCENAO (SIERO).

«Reunir a la gente del pueblo en un día de fiesta y no en el cementerio». Con este objetivo, Melany Rodríguez asumió el pasado año el cargo de presidenta de la comisión de festejos de Santa Cruz de Marcenao. La parroquia sierense llevaba más de una década sin celebraciones patronales y este fin de semana las retomó con un gran éxito de participación.

Los organizadores lograron llenar la carpa tanto el sábado como ayer, por lo que aseguran estar «muy contentos y agradecidos» con el resultado. La jornada comenzó con una diana floreá que recorrió todos los núcleos de la parroquia para anunciar el día grande y a la una de la tarde la iglesia se quedó pequeña para celebrar la misa solemne, tras la que no faltó la procesión.

Una vez en la carpa de la fiesta, donde muchos ya disfrutaban del vermú, Rodríguez se hizo con el micrófono y agradeció el apoyo recibido tanto por los vecinos como por los comercios a los que pidieron colaboración. Asimismo, anunció un homenaje sorpresa a los socios.

A sus casi 89 años, Guillermina Camino es la de mayor edad y se mostró muy agradecida por el reconocimiento, que no se esperaba. «En cuanto me enteré de que iba a volver a haber fiesta, me pareció una idea maravillosa y me alegré mucho, se nota que había mucha gana de celebración y de que el pueblo se volviera a reunir», aseguró. «Detrás de todo esto que vemos hay mucho esfuerzo, se nota que estos chavales quieren al pueblo», añadió.

Vanessa Rodríguez, una de las integrantes de la comisión, fue la encargada de entregarle unas flores y un detalle con la forma de la iglesia de Santa Cruz. También hubo reconocimiento para la socia más joven, Izel Vega Ordiales, de tan solo diez meses. «Siempre eché de menos las fiestas, ahora que las hay espero que duren muchos años», señaló Lorena Ordiales, madre de la pequeña.

Tras los homenajes, le llegó el turno a la subasta del ramu, una de las novedades del programa. Estuvo dirigida por Pilar Lastra y dio paso a la primera comida de hermandad, en la que participaron más de 300 personas. También hubo reparto del bollu y la botella de vino, merienda popular y verbena.

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