La Policía de la Pola suspende la traca de la procesión del Carmen tras una denuncia

La Policía Local refuerza la seguiridad.
La Policía Local refuerza la seguiridad. / PABLO NOSTI.

La queja, presentada por una vecina poco antes de los actos religiosos, recoge que el estruendo de los voladores altera a los animales

LIDYA IS

La Pola vivió ayer la jornada más solemne de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen y El Carmín, aunque el día se vio empañado por la suspensión de la traca de voladores que tradicionalmente se lanza durante la parada de la procesión en la plaza de Les Campes.

Tras la noche del sábado –protagonizada por el multitudinario concierto de Celtas Cortos, la sesión del dj Diego Laruelo y las actuaciones programadas por varios discobares que reunieron a miles de personas en la localidad–, la gaita y el tambor tomaron el relevo por la mañana y a mediodía cientos de personas se dieron cita en la iglesia para asistir a la misa.

El párroco, Juan Hevia, daba la noticia al inicio de su homilía, aunque sin ofrecer explicaciones. «De momento, hoy no habrá voladores», anunció. Era su primera misa del Carmen. Mientras se desarrollaba el culto, el presidente de la Sociedad de Festejos de la Pola, Jenaro Soto, enlazaba en el exterior del templo una llamada telefónica con otra. «Hay una queja presentada en la Policía Local por una vecina que dice que los voladores estresan a los animales y me comunican que se suspende la traca», explicó visiblemente contrariado minutos antes de que finalizara la misa.

Y en efecto, la procesión discurrió con normalidad hasta la plaza de Les Campes –donde antiguamente se ubicaba la capilla de la Virgen del Carmen– y la banda de la Asociación Sierense de Amigos de la Música y el coro entonaron la salve, pero a su término se hizo el silencio, ante la incertidumbre de los presentes.

Por su parte, la vecina afectada relató a EL COMERCIO que «llamé a la Policía Local porque la traca, con más de doscientos voladores, estaba instalada en una propiedad privada sin permiso y sin medidas de seguridad, al lado de al menos una docena de animales y dos viviendas» y criticó que «además, la furgoneta de la pirotecnia bloqueaba un camino y tardaron dos horas en desalojar cuando les comunicaron que debían irse de forma inmediata». Asimismo, señaló que «uno de mis vecinos les dio permiso para que utilizara su finca, por lo que no hubo traca porque se negaron a mover doscientos voladores quinientos metros».

La Policía Local, que acudió a la finca en dos ocasiones, constató que el lugar incumplía la ordenanza municipal de tenencia, defensa y protección de animales así como el reglamento de explosivos y por motivos de seguridad, procedió a la suspensión del lanzamiento de voladores.

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