Un pregón cargado de nostalgia

El pregonero Antonio Blanco Prieto durante la lectura del pregón con las autoridades en la mesa presidencial. / PABLO NOSTI
El pregonero Antonio Blanco Prieto durante la lectura del pregón con las autoridades en la mesa presidencial. / PABLO NOSTI

Rememoró a personajes inolvidables como Dolores 'La Burralda', habló sobre la identidad polesa y reconstruyó una kermés imaginaria | El sociólogo Antonio Blanco Prieto recordó una época que zanjó el nuevo milenio

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

El fin de una época que clausuró el nuevo milenio, la identidad polesa, el recuerdo de personajes entrañables y universales de la villa, la exaltación del arte o la escenificación de un baile imaginario de la kermés fueron los ingredientes escogidos ayer por el sociólogo Antonio Blanco Prieto, presidente de la Fundación Alimerka, para armar el pregón oficial de las Fiestas de Nuestra Señora del Carmen y Carmín de Pola de Siero, que leyó en un abarrotado Auditorio.

Blanco tomó como punto de partida el velatorio de su abuela Aquilina, en un día del Carmen de 2010, donde se percató del «ocaso de una época». Y reconoció que aquel pueblo de sus antepasados -el del la Plaza de Les Campes- «ya sólo existe en recuerdos». También calificó la Pola de los años ochenta y noventa como «una auténtica sociedad fusión, con mezcla de aires locales y mundanos».

El pregonero se preguntó después si existe una identidad polesa. Y aunque no tenía una respuesta concluyente, sí admitió que «haber vivido en un contexto pequeño pero plural, sí ha determinado parte de mi identidad». Bromeó con la particular forma que tienen los polesos de medir el tiempo fragmentando el año por sus tres fiestas. «Comadres, Güevos Pintos y Carmín no son sólo celebraciones, sino indicadores del avance de la vida», dijo.

Blanco recordó como «una ventana al mundo» la llegada al municipio de unos inmigrantes nigerianos con los que trabó amistad, pero aludió también a varios vecinos del pueblo «con una visión absolutamente abierta ante la vida». El pregón -en el que iba intercalando letras del grupo El Último de la Fila- prosiguió con otro recuerdo a la inolvidable Dolores 'La Burralda', de la que aseguró que «vivió intensamente el amor y la sexualidad y se adelantó medio siglo a la vida» y que cumplió el sueño póstumo de donar su cuerpo a la ciencia «para que siguiesen tocándola».

Blanco dedicó unos instantes al arte, desde la academia de pintura de Azucena hasta el gran pintor local Casimiro Baragaña o las subastas de obras de arte de El Ventolín. Y ahí lanzó una reivindicación: que los carteles de las fiestas se encarguen a artistas profesionales y que se remunere su trabajo. «Una cosa son los trabajos escolares y otra, muy distinta, las creaciones que pueden aspirar a formar colección por su belleza o su capacidad comunicativa», afirmó.

En la última parte del pregón, Blanco sacó su parte más imaginativa para reconstruir un baile de la kermés en el parque protagonizada por personajes populares de la villa. Y cerró animando a los presentes a disfrutar de las fiestas y de los recuerdos para reactivar las emociones. «Y como la magdalena de Proust, quizás baste tomarse la última 'prubina' para recibir de nuevo todas las emociones de aquel tiempo pasado, sentenció. En la mesa presidencial estaban el alcalde, Ángel García; el concejal de Festejos, César Díaz; el párroco Juan Manuel Hevia; el presidente de Festejos, Jenaro Soto, y la Reina de las Fiestas, Marta Bango.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos