Los Sidros y les Comedies hacen historia

Los Sidros y les Comedies hacen historia
Los sidros, uno de ellos ejecutando su característico salto, durante el último desfile celebrado en Valdesoto con motivo de les Xornaes de Mazacaraes d’Inviernu. / SUSANA SAN MARTÍN

La Consejería de Cultura inicia el expediente para declarar la mascarada Bien de Interés Cultural inmaterial | La antropóloga Cristina Cantero desglosa para EL COMERCIO su estudio sobre un ritual que es único en Europa por su representación teatral

LYDIA IS

La referencia escrita más antigua que se conserva de los Sidros y les Comedies de Valdesoto es un informe del alcalde de Siero, fechado en 1857 y dirigido al gobernador provincial de Oviedo, sobre un altercado producido entre un guardia civil y uno de los actores por la utilización de las insignias de este cuerpo de policía en la comparsa. «Intentar remontarse a antes del siglo XIX para determinar cuándo o dónde fue su origen sería un ejercicio de pura especulación. No quiero decir que no existiera antes, pero ni sabemos cómo era ni lo que significaba», sostiene Cristina Cantero Fernández.

Esta historiadora con formación en antropología ha sido la encargada de elaborar un minucioso estudio sobre la mascarada de invierno sierense que ha dado paso a la resolución de la Consejería de Educación y Cultura publicada el pasado lunes en el Boletín Oficial del Principado (BOPA) por la que se inicia el expediente para declararla Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. «Es una manifestación ritual que no se explica solo con la historia», asegura Cantero, que reconoce que pronto se dio cuenta de que no estaba ante una celebración al uso. «Es un rito de paso masculino con el que los jóvenes solteros afirman su identidad y valores, pero su peculiaridad reside en que es la única mascarada de Europa donde la farsa que representan los personajes de la comparsa terminó adoptando la hechura formal de una obra de teatro; en las demás lo más común es que las personas que la componen actúen de manera improvisada», describe.

A lo largo de su informe, Cantero analiza de forma detallada, entre otras muchas cosas, el vestuario, las comedias, así como su génesis y los diferentes cambios que se fueron sucediendo con el paso de los años. «Es una manifestación del ciclo del carnaval, pero a finales del siglo XIX y principios del XX no existía una fecha fija de celebración, la comedia se estrenaba un domingo de diciembre en el campo de la iglesia de Valdesoto, luego había una gira por localidades y parroquias y el primer domingo después de Reyes se hacía competición de comparsas y concurso de sidros en el palacio», relata.

Asimismo, asegura que no lo ha tenido fácil para investigar. «Únicamente están documentadas referencias sueltas de finales del siglo XIX y tanto los historiadores Fausto Vigil como Juan Uría Ríu debatieron sobre su origen, pero sin ningún trabajo de campo, por eso lo más complicado fue incidir en el contexto histórico», apunta.

Cantero tampoco ha podido saber con certeza el porqué de la denominación ‘sidro’. «Es una variante particular usada en Siero y Bimenes para referirse al personaje del guirrio, vocablo mucho más extendido por la geografía asturiana, pero solo Fausto Vigil dedicó unas líneas a este asunto y señaló que el término derivaría de la afición a la sidra de los mozos que formaban las comparsas; nuevamente, es una opinión que no está fundamentada ni probada», comenta.

No obstante, hace hincapié en que «el valor de los Sidros y les Comedies reside en lo que representan en la sociedad del momento, no en su antigüedad». Para la historiadora, la clave del éxito está en haber sabido adaptarse combinando tradición y modernidad. «Han optado por no seguir una linea inmovilista e ir con los tiempos», añade.

Lo que si está claro es que la manifestación consiste en la marcha de los sidros por las calles de la parroquia, pidiendo el aguinaldo y encabezando un cortejo que representa les Comedies, escenas costumbristas con referencias a la actualidad en la que participan una serie de personajes. Además, este modelo no funcionaba solo en Valdesoto, sino que también lo hacía en otras parroquias como Feleches, Santiago d’Areñes, Carbayín y en los concejos de Bimenes, Langreo, Laviana y San Martín del Rey Aurelio.

El papel de ‘Asaúra’

Por otra parte, Cantero explica que existen tres períodos importantes en la historia reciente de la mascarada. El primero abarca entre 1955 y 1964, con la primera recuperación del ritual en la parroquia vecina de Santiago d’Areñes y que tiene como protagonista a Luis Rodríguez García, más conocido por ‘Asaúra’, que en su juventud había sido un renombrado sidro y tenía grandes conocimientos sobre la comedia por haber actuado en ella y asistir a muchos ensayos dirigidos por José Noval, ‘Siero’, el autor de finales del siglo XIX y principios del XX. «A raíz de una documentación que necesitaba para una hija, ‘Asaúra’ hizo un trato con el párroco y junto a su esposa, Carmen Vázquez, logró estrenar el 4 de diciembre de 1957 en el campo de la iglesia de Santiago d’Areñes», relata Cantero.

Cinco años después, fue la primera vez que las damas y la vieya fueron interpretadas por actrices. «Las mujeres siempre han estado muy presentes en torno a la mascarada, pero en un segundo plano. Sin ellas no hubieran sido posibles, pero han pasado desapercibidas porque nunca se las ha nombrado», lamenta la historiadora. En su estudio destaca que con el paso del tiempo y los cambios sociales les Comedies fueron perdiendo el humor misógino que las caracterizaba, aunque apunta cuestiones en las que aún no hay igualdad, como que una mujer participe como sidro.

Asimismo, el informe recoge que Nieves Noval, hija de ‘Siero’, reconoció en su día que su padre escribía les comedies en estrecha colaboración con su madre. «Hicieron juntos quince obras que se estrenaron en Valdesoto y después se representaron en otras localidades; sin embargo, nunca se ha mencionado ni reconocido el papel de María Noval en el proceso creativo», lamenta.

Desde 2004, fuera de Asturias

La segunda etapa que destaca Cantero se inicia en la localidad de La Rasa en 1987. «Gracias a ‘Asaúra’ y a Nieves Noval confluyen dos movimientos, por un lado, en el instituto de secundaria Virgen de Covadonga de El Entrego, el profesor Vicente Rodríguez Hevia descubre la existencia de los sidros a raíz de un proyecto con los alumnos y se pone en contacto con Luis Iglesias Cueva, amigo y profesor del IES Río Nora de la Pola, para iniciar una investigación y, paralelamente, un grupo de jóvenes de La Rasa, gana el desfile de las Carrozas con un homenaje a los sidros», explica.

Por último, desde 2004, es la Asociación Cultural pola Recuperación de los Sidros y les Comedies de Valdesoto ‘El Cencerru’, quien se encarga de la organización y ha dado un salto cualitativo incorporando la comedia de los alumnos de la escuela de Fayes y dando a conocer la mascarada tanto en Asturias como en otras regiones y países. «Ser Bien de Interés Cultural supone un importante reconocimiento social para los sidros y comedies», concluye Cantero.

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