«Siero conocía el estado calamitoso y deteriorado de El Águila Negra»

Estado actual del edificio del Águila Negra en Colloto. /  SUSANA SAN MARTÍN
Estado actual del edificio del Águila Negra en Colloto. / SUSANA SAN MARTÍN

El arquitecto Alejandro Alcázar, que estudió el inmueble hace dieciocho años, declara que el plan de mejora de los dueños permite su rehabilitación

MARCOS GUTIÉRREZ OVIEDO.

El Ayuntamiento de Siero conocía ya en el año 2000 el estado «calamitoso» del edificio histórico de El Águila Negra que, sin embargo, no ha experimentado un empeoramiento significativo desde que la empresa Gestión Nora -propietaria a día de hoy- lo adquiriera. Esta es la valoración del arquitecto Alejandro Alcázar, encargado de realizar en 2000, a iniciativa de Properbank, el estudio de modificación puntual del planeamiento en el polígono industrial El Águila Negra.

Alcázar declaró ayer en la sexta sesión del juicio contra los propietarios del emblemático inmueble, a los que se acusa de un delito contra el patrimonio histórico por no impedir su deterioro. Recalcó que, sin hacer mención al término ruina, hace dieciocho años el Ayuntamiento de Siero era «absolutamente» conocedor del «estado calamitoso, deteriorado y abandonado» del emblemático edificio. Indicó que el interés cultural del mismo «no se ha visto afectado» de manera significativa desde que los actuales propietarios lo adquirieron y dijo que «es coincidente el estado que me encontré en 2000 y 2002 y el que se muestra ahora» en el proyecto de rehabilitación desarrollado por los arquitectos Alejandra y Pablo Alcázar Coto, el cual «permite una recuperación».

Cuestionado por el abogado de la defensa, Carlos González, sobre si como técnico opinaba que la acción o inacción de Gestión Nora había podido motivar la pérdida de «un ápice» del valor histórico del edificio, el arquitecto destacó que «tal vez se ha podido deteriorar, pero todos esos deterioros son perfectamente recuperables».

En esta línea, reconoció que no le constaba que, desde que realizara el estudio de modificación de planeamiento en 2000, «haya habido ninguna actuación que motive un deterioro, más allá del que se produce en un edificio normal; no ha habido una actuación concreta que haya empeorado el estado».

Alcázar consideró que con el proyecto de rehabilitación del inmueble presentado por la propiedad «estamos en el camino» de poder recuperar un entorno de valor innegable.

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