Siero lidera un proyecto pionero para mejorar la convivencia comunitaria

El encuentro celebrado ayer en el espacio de intermediación de la polesa calle. /  SUSANA SAN MARTÍN
El encuentro celebrado ayer en el espacio de intermediación de la polesa calle. / SUSANA SAN MARTÍN

La experiencia cosecha óptimos resultados en una comunidad de 65 viviendas sociales y 300 vecinos de la Pola, donde un mediador les ayuda a resolver problemas

JOSÉ CEZÓN POLA DE SIERO.

La Dirección General de la Vivienda del Principado está desarrollando en Pola de Siero una experiencia piloto para mejorar la convivencia comunitaria en viviendas sociales, que está cosechando unos óptimos resultados. El proyecto es pionero en España y fue presentado esta semana en Zaragoza por responsables de la empresa pública Vipasa, que es la encargada del seguimiento del programa.

El director general de la Vivienda, Fermín Bravo, anunció ayer la intención de ampliar la experiencia a otros concejos asturianos si se aprueba un nuevo presupuesto autonómico. En concreto, se implantaría en otras diez comunidades de viviendas sociales de la región, con un presupuesto de 120.000 euros anuales en cada una de ellas. También destacó «la buena acogida» que tuvo la mencionada presentación de Zaragoza, hasta el punto de que alguna comunidad ha mostrado interés en aplicar algún programa similar.

El proyecto está financiado por el Principado y de su desarrollo se encarga un mediador de Emaús, una fundación especializada en programas de inclusión social y laboral, sensibilización y educación. También colabora el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Siero. El lugar elegido para implantar la experiencia ha sido una comunidad de vecinos de la calle Asturias, formada por 65 viviendas y unos 300 residentes.

Bravo, quien participó ayer en un encuentro con vecinos de esta comunidad polesa en el espacio de intermediación, explicó que el proyecto consta de tres ejes de actuación. El primero consiste en interceder para lograr una convivencia pacífica y ordenada. Le sigue la implicación de los vecinos en los gastos de la comunidad y el mantenimiento de los espacios comunes. Y el tercer apartado se centra en la sensibilización para favorecer el ahorro energético. También se impartieron algunos talleres, entre ellos, de elaboración de un currículo.

«Diálogo y buen humor»

El mediador de Emaús, Pablo García, comentó que los principales puntos de conflicto se centran en temas de limpieza, la ocupación de los trasteros o los alborotos en los patios. Y aseguró que se han producido avances desde que comenzaron en junio. Acostumbrado a trabajar con perfiles de riesgo, García afirma que el «diálogo y el buen humor» son sus principales herramientas para ganarse la confianza de la comunidad, a la que intenta transmitir su papel de «mediador neutral» y que no pertenece a Vipasa.

«Mejoró mucho la cosa desde que está él o yo, al menos, así lo noto», afirmaba ayer Manuel Abaría, uno de los vecinos de la comunidad presentes en el encuentro, quien admitía la existencia de algún problema de convivencia e integración, aunque en su caso concreto no haya tenido ningún percance.

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