Talento a paladas en la pista

Algunas de las integrantes del equipo femenino de pádel del Club de Campo de La Fresneda en las instalaciones. /Susana San Martín
Algunas de las integrantes del equipo femenino de pádel del Club de Campo de La Fresneda en las instalaciones. / Susana San Martín

El equipo femenino de pádel de La Fresneda triunfa en Asturias. La escuadra de féminas de primera categoría del centro ha ganado dos años seguidos la liga de equipos que organiza la federación asturiana

MARCOS GUTIÉRREZLa Fresneda

La Fresneda es, sin duda, la cuna del pádel en el Principado de Asturias. Hace más de un cuarto de siglo, en el Club de Campo de la urbanización sierense se comenzaron a erigir los muros de una suerte de jaulas que albergaban unas pistas similares a las del tenis, pero cerradas y de dimensiones más reducidas. El pádel había entrado en Asturias. Desde entonces este deporte ha ido ganando adeptos, no solo en España (se estima que hay unos cinco millones de practicantes) sino también en el Principado.

El año que acabamos de dejar atrás, el equipo femenino de primera categoría del club, capitaneado por Leticia Meana, logró por segundo año consecutivo ganar la Liga organizada por la Federación de Pádel del Principado. «La primera liga que hubo fue la del año 2014; decidieron hacer una liga de equipos en la federación para favorecer que la gente se apuntase, ya que había muchos practicantes pero pocos federados», recuerda.

En ese momento se formaron dos equipos, uno femenino y otro masculino, si bien «hoy en día hay tres en masculino y tres en femenino. Además, es probable que este año haya un cuarto en femenino», explica la jugadora. Leticia Meana indica que el objetivo para este año «es volver a ganar la liga y ganar la copa que se disputa cuando ésta finaliza, que se nos resistió el pasado año y en 2016».

La capitana del equipo femenino de primera categoría del club explica que en su seno «hay jugadoras desde los veinte hasta los cincuenta años». Estima que una de las ventajas de esta disciplina pasa por que «permite a gente que nunca ha hecho deporte poder jugar. En el pádel progresas muy rápido y enseguida mejoras». Y es que puedes practicarlo «desde con la única aspiración de pasar la bola por encima de la red en adelante».

Meana explica que «jugaba al tenis de niña; de hecho hay mucha gente que, acostumbrada a este deporte, les gusta el pádel y les resulta más fácil cogerlo». Ella misma experimentó esta transición. «Viví unos años en EE UU, volví en 2007 y empecé a jugar al pádel en 2009», rememora. Adriana Fernández Cabal, otra de las integrantes del equipo y que compitió, por ejemplo, en el último campeonato de España de este deporte, se inició en este mundo «en el momento en que se crearon las pistas, cuando tenía catorce años». Destaca que en aquella época, a principios de los noventa, «para todos los que jugábamos a tenis el pádel era como el recreo, una diversión; no imaginábamos que iba a haber este boom». Pese a que para ojos ajenos el pádel en aquellos años era casi un hermano pequeño del tenis, cree que se ha forjado «una personalidad propia». «Te beneficia en todos los sentidos, es saludable, sirve para despejar la mente y pasar un rato divertido», comenta Adriana Fernández, que añade otra ventaja fundamental: «Es más fácil empezar a divertirte jugando que en el tenis».

Ana Fernández indica que descubrió este deporte «hace seis años, a través de unos compañeros de trabajo». Pese a que no tenía referencias previas destaca que le fue «enganchando, ya que vas conociendo gente». Cree que los jugadores y jugadoras que hacen la transición del tenis al pádel «tienen una ventaja desde el punto de vista técnico, pero sin saber nada también puedes jugar este deporte». También coincide en que la curva de aprendizaje del pádel es mucho más suave y permite a los practicantes controlar los primeros rudimentos rápidamente. «Físicamente el tenis es más exigente, pero yo el primer día que jugué al pádel, ya me divertí… y hasta ahora», concluye.

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