Los vecinos del edificio incendiado en El Berrón critican la falta de atención psicológica

Dos operarios trabajando ayer en la zona de los contadores eléctricos del edificio, donde se originó el fuego.
/FOTOS: SUSANA SAN MARTÍN
Dos operarios trabajando ayer en la zona de los contadores eléctricos del edificio, donde se originó el fuego. / FOTOS: SUSANA SAN MARTÍN

Los operarios restablecen parte del suministro eléctrico a las viviendas, aunque pasarán varios días antes de que sean de nuevo habitables

LYDIA IS EL BERRÓN.

«Te sientes impotente, va a ser muy duro tener que volver a vivir aquí, no nos vamos a olvidar de lo que ha pasado ni de lo que hemos visto». Un encuentro fortuito ocurrido ayer al mediodía entre varios vecinos del número 3 de la calle Río Magostales, en El Berrón, mostraba lo difícil que será recuperar la normalidad tras el incendio originado en la madrugada del lunes en el centro de contadores, que causó la muerte a Rubén Fonseca, de 41 años, y a Aurelia Díaz, de 83; y que mantiene ingresada con pronóstico grave en la unidad de pediatría del Hospital de La Paz, en Madrid, a Clara Fonseca, de cinco años, a la que su padre llevaba en brazos.

Muchos son los que pasan por sus viviendas a recoger ropa o enseres, pero pocos tienen ganas de quedarse. «Llevo veintiún años aquí, pero quiero irme, voy a buscar otro piso de alquiler», aseguró una vecina. Para no preocupar a sus familiares y conocidos, casi todos los afectados prefieren mantener el anonimato. «Obviamente no estamos bien, entrar aquí es recordar esa pesadilla, se está haciendo muy cuesta arriba y luego este olor a quemado que creo que nos va a acompañar siempre es insoportable», comentaba otra mujer. Tanto el portal como el hueco de la escalera están completamente ennegrecidos por el humo, lo que dificulta la respiración.

La incertidumbre se une a la pena por la pérdida de Rubén y Aurelia, ambos muy queridos en el edificio, y por ello los afectados critican que nadie les haya ofrecido atención psicológica. «Nos sentimos desprotegidos, tuvimos que buscarnos la vida como pudimos y aquí nadie ha venido a preguntar cómo estamos o si necesitamos algo», comentó una de las vecinas. «Lo que vi el otro día no se me va a olvidar nunca, yo no puedo volver a vivir aquí», remarcó. En su vivienda, aún están por el suelo las toallas y mantas mojadas que su hija puso en las puertas para evitar que entrara el humo.

Por otro lado, un matrimonio que ayer se acercó a recoger ropa reconocía lo difícil que será regresar a casa. «Es una vergüenza que no se haya acercado nadie del equipo de gobierno a hablar con nosotros, el único que acudió el lunes fue el portavoz de Somos para interesarse por si necesitábamos algo. Es cierto que todos teníamos dónde quedarnos, pero el apoyo en esos momentos también es importante», señalaron.

Por su parte, los operarios continúan trabajando a destajo para restituir el suministro eléctrico a todas las viviendas, pero la labor aún les llevará algunos días. Algunos pisos tienen electricidad, pero solo en parte, por lo que los inquilinos no pueden hacer uso de todos los electrodomésticos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos