El veterinario de La Fresneda pide calma ante las muertes de perros

Armando Solís / SUSANA SAN MARTÍN
Armando Solís / SUSANA SAN MARTÍN

MARCOS GUTIÉRREZ LA FRESNEDA.

Varios vecinos de La Fresneda han denunciado que, en los últimos meses, se están produciéndose en la urbanización supuestos casos de envenenamiento de perros. El último de ellos sucedió a principios de agosto, cuando Benjamín Cárdenes, con familiares en La Fresneda vio cómo su perro se dirigió hacia una zona de arbustos en un parque de la zona y, tras olfatear algo, lo comió y enfermó rápidamente, tras lo que hubo que sacrificarlo. Sin embargo, Armando Solís, veterinario responsable del centro de asistencia a los animales de La Fresneda, considera que no hay que crear un estado de alarma ante los casos que se han producido desde febrero (cuatro, de acuerdo con los vecinos), ya que muchos podrían tratarse de envenenamientos o intoxicaciones accidentales y no intencionadas.

Solís cree, en este caso, necesario diferenciar entre «un envenenamiento y una intoxicación», en el sentido de que en el primer escenario hay una voluntariedad de causar daño al animal, mientras que en el segundo se trataría de una desgracia fortuita. Este profesional, cuya clínica se inauguró en La Fresneda en el año 2002, considera que «a veces, como ahora, si se dan varios casos seguidos es necesario analizar las muestras y enviarlas al centro nacional de toxicología». La Fresneda es uno de los núcleos poblacionales de Siero y la zona centro de Asturias en la que la presencia de perros en los hogares es más habitual. No en vano, en marzo de este año se inauguraban unas instalaciones exclusivas para los juegos y la actividad de los perros. El parque de agility supuso una inversión de 21.778 euros y ocupa una superficie de en torno a 300 metros cuadrados. Las intenciones de futuro del Ayuntamiento de Siero pasan por cerrar el perímetro de la zona y aumentar la superficie hasta los 800 metros cuadrados.

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