Una victoria que deja huella

Chus Martínez muestra la bota que cedió a Raúl Macarro. / NOSTI

El atleta vasco Raúl Macarro agradece al yerbato Chus Martínez su ayuda en La Carrerona del Agua

L. I. A. MARTIMPORRA.

A Chus Martínez sus conocidos empiezan a llamarlo 'El ángel de la bota'. Este yerbato, integrante del Grupo de Montaña Suero de Bimenes, protagonizó el pasado sábado un gesto solidario durante la celebración de La Carrerona del Agua, el Campeonato de Asturias de Ultra Distancia que, sin saberlo, marcó la competición.

Tal y como le habían indicado desde la organización, se colocó en el segundo puesto después del avituallamiento de Fayacaba, en pleno monte, justo encima del núcleo de Melendreros. Allí debía permanecer para controlar y guiar a los atletas que completaban el trayecto de 80 kilómetros entre Caleao y Gijón. «Había pasado gente supervisando las marcas del recorrido y a la hora y pico llegaron los primeros corredores, eran dos y uno venía muy nervioso y con un pie descalzo, me pidió la bota derecha y no me lo pensé; me descalcé y se la di», relata.

Ese gesto que asegura hizo «inconscientemente» salvó la prueba de Raúl Macarro, el atleta vasco que terminó proclamándose vencedor y que entró en la meta de la mano del asturiano David Díaz López, otro de los 'ángeles de la guarda' de su carrera y que lo acompañó la mayor parte del trayecto. «Sobre el kilómetro treinta y cinco me hundí hasta la cintura en un pozo de fango; me costó salir y dejé enterrada la zapatilla derecha», relata el corredor. «No quería terminar así y aunque David me decía que diera la vuelta, decidí seguir descalzo», añade.

Tres kilómetros después, encontraron a Chus y aunque la bota era dos números más pequeña, Raúl completó otros diez kilómetros con ella, hasta llegar al avituallamiento donde había dejado una bolsa de vida con otro calzado. «Me ayudó a llegar, a ganar, pero lo más importante es que ha sido partícipe de una historia que recordaré para siempre; se quedó descalzo en una zona de barro para ayudar», destaca el corredor.

Sin embargo, Chus se quita mérito. «Era lo que había que hacer; me puse una bolsa de plástico en el pie, avisé a los compañeros del grupo de montaña de lo que había pasado y fueron ellos los que se movilizaron para traerme otro calzado, les estoy muy agradecido, en especial a Lucía Canga y a Elier García», apunta.

En cuanto a la bota, la recuperó al día siguiente gracias a Pablo Álvarez, miembro de la organización de La Carrerona. Aún no la ha limpiado. El próximo día 30 Chus volverá a la montaña para colaborar en la III Carrera de Les Antenes de Peñamayor que organiza el Ayuntamiento de Bimenes. «Llevaré unos playeros de repuesto, por si acaso», bromea.

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