Candás despide conmocionada a Daniel Rodríguez

La comitiva fúnebre sale del tanatorio de Candás hacia Avilés.
La comitiva fúnebre sale del tanatorio de Candás hacia Avilés. / J. PETEIRO

La villa de Candás despide aún conmocionada al joven que falleció el miércoles en la playa de Perlora

ALICIA G.-OVIES CANDÁS.

No hacían falta palabras. Solo gestos de consuelo. Abrazos para intentar aliviar el dolor causado por la pérdida de un hermano, un amigo, un hijo. Daniel Rodríguez , de 22 años, deja tras de sí un reguero de recuerdos que se mantendrán en la memoria de aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir junto a él buenos momentos. El pasado miércoles se encontraba en la playa de Los Curas, en Perlora, cuando se desplomó mientras jugaba a las palas. Desde entonces el silencio se ha apoderado de Candás y del tanatorio de La Cruz, donde quedó instalada la capilla ardiente. Ayer, una comitiva de siete vehículos abandonó las instalaciones camino a Avilés, donde sus restos fueron incinerados.

Eran poco antes de las cuatro y media de la tarde, cuando familiares y amigos comenzaron a congregarse en el tanatorio candasín. Nadie hablaba. Las palabras, difíciles de encontrar, se hacían innecesarias en la despedida a un joven que se estaba labrando un futuro y había sido admitido en un máster de visión por computador de la Universidad Politécnica de Cataluña. Sus amigos, congregados a la puerta, se abrazaban sin consuelo, sin ser capaces de asimilar todavía lo sucedido. Sus ojos reflejaban la consternación y la impotencia al no haber podido hacer nada por ayudarlo. Muchos de ellos se encontraban el miércoles con él, participando en su encuentro anual en Perlora.

Su familia quiso despedir a Daniel Rodríguez en la más estricta intimidad. Las muestras de cariño no han cesado. A la capilla ardiente acudieron el jueves hasta vecinos y profesores del joven, que quisieron trasladar su apoyo a la familia. Ayer, en cambio, el último adiós fue íntimo, familiar. Siete vehículos acompañaron al coche fúnebre hasta Avilés. En Candás, mientras los coches se alejaban, el dolor seguía. Sus amigos, incluso, tardaron unos minutos en sacar fuerzas para levantarse.

Sus amigos estuvieron en el tanatorio hasta que la comitiva fúnebre partió hacia Avilés

Sin palabras

La inesperada pérdida de Daniel Rodríguez, «un chaval excelente, deportista y un buen estudiante», ha sumido a Candás en el más intenso de los silencios. El dolor ha alcanzado incluso a aquellos que no lo conocían.

«Ver que la vida se lleva por delante a un joven con tantos proyectos es tan duro que deja sin palabras a un pueblo entero», reconocía la alcaldesa, Amelia Fernández.

Daniel Rodríguez falleció el miércoles cuando se encontraba con sus amigos jugando a las palas en la playa de Los Curas, en Perlora. Según relatan varios testigos, el joven, de 22 años, fue a recoger la pelota cuando se desplomó, se levantó y volvió a caer. Nada pudo hacerse por reanimarlo.

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