«No sirve dar dinero para tener niños. Hay que generar rentas para el campo»

Juan Luis Rodríguez-Vigil, con su último libro, en la redacción de EL COMERCIO. /  PALOMA UCHA
Juan Luis Rodríguez-Vigil, con su último libro, en la redacción de EL COMERCIO. / PALOMA UCHA

«Dudo de que los partidos políticos tengan valor para ampliar la fincabilidad de los terrenos, pero se puede hacer en los comunales» Juan Luis Rodríguez-Vigil Vocal del Consejo Consultivo del Principado

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Juan Luis Rodríguez-Vigil (Valdepeñas, 1945) fue presidente del Principado de Asturias entre 1991 y 1993. Hoy es vocal del Consejo Consultivo del Principado y a las siete de esta tarde presenta, en el salón de actos del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), en Oviedo, su último libro titulado 'La mitad olvidada de Asturias', sobre los montes comunales de la región y la situación del mundo rural asturiano.

-¿Por qué dice que la zona rural asturiana está olvidada?

-Porque cada vez hay una mayor agilidad del mundo urbano. La idea es que el rural es un mundo marginal. Ahora que se está haciendo el área metropolitana, hay una cosa que es complementaria y que hay que solucionar, el problema del campo asturiano.

«Se ha armado un lío colocando norma sobre norma hasta crear un aquelarre legal»

-¿Cuáles son sus problemas?

-Un envejecimiento exponencial de la población, es decir, una despoblación galopante, y una dificultad seria para alcanzar rentas suficientes y mantenerlas. Hay muchas razones para explicar la emigración del campo a la ciudad, pero la principal es que no hay oportunidades de vida y, sin embargo, hay una riqueza enorme en terreno.

-Ahora el Principado ha presentado un plan demográfico...

-Pero no puede consistir en que te doy dinero para que tengas niños. Hay que dar a la gente la oportunidad de generar renta, porque, si no, coges el dinero y te vienes para la ciudad. Lo importante es generar renta y eso exige medidas institucionales muy serias.

-En su libro habla de los montes comunales. ¿Son del Principado?

-La gente cree que esos montes son del Principado, pero solo tiene trece. El resto son de los ayuntamientos, aunque no los gestione y lo haga el Principado de una manera que no se justifica en el tiempo actual.

-¿Uno de los problemas no puede ser una sobreprotección medioambiental?

-Se ha armado un lío colocando normas sobre normas hasta crear un auténtico aquelarre legal. Eso hace invivible a la gente, que está harta de todo este lío y hace muy difícil la correcta explotación del monte.

-¿Qué propone?

-Está muy bien la belleza paisajística pero, por ejemplo, en el bosque de Irati, en Navarra, se explota la madera y ahí está como uno de los mejores espacios naturales de España. Nosotros tenemos una gran riqueza maderera, con robledales, castañares y hayedos, pero no se saca nada. ¿Por qué en Navarra sí y aquí no? Esa es una pregunta que nos debemos hacer.

-Y ¿cómo se puede hacer?

-Cambiando el régimen de contratación administrativa. La Unión Europea establece en muchos sitios una preferencia clara, contratar las empresas que empleen a personas que vivan en ese medio, porque es la única manera de fijar población.

-¿Y con los montes comunales qué hacemos?

-Hay que afrontar una regulación moderna del régimen de uso de los comunales. Eso exige que los ayuntamientos acometan la redacción de ordenanzas específicas de uso y gestión de cada monte o cada grupo de montes. Ahora el uso ganadero no puede ser como hace 50 años.

-¿Qué problemas presenta ese cambio?

-No puede ser que no se sepa de quién es gran parte de esa propiedad. Si queremos que las instituciones autonómicas sirvan para algo, debe ser para arreglar problemas, incluso los históricos. Lo más sensato sería crear una comisión de expertos que presente un dictamen. Con eso acabaremos con un problema sin sentido en el siglo XXI. Además, tenemos una estructura de la propiedad que es del siglo XVIII, con caserías de supervivencia. Los partidos políticos deberían tener valor para dictar normas en la Junta General que ampliasen la fincabilidad de los terrenos. Es problemático. Dudo que tengan valor para hacerlo, pero hay un ámbito en el que no debería haber problemas, que es el de los comunales. Legislemos para que se puedan aprovechar y los ganaderos se acerquen a los parámetros de los países con los que compiten.

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