‘Ron’ sobrevive al jabalí

Antonio Cuesta, con ‘Ron’ y su rescatador, Carlos Rodríguez, en el acantilado de Selorio. / DAVID ÁLVAREZ-LEÓN

Dos perceberos rescatan de la zona media de un acantilado de Villaviciosa a un perro de caza herido dos días antes por un suido | El riosellano Antonio Cuesta lanzó a sus dos mascotas contra un animal encamado en la tarde del domingo y perdió a los tres de vista

Adrián Ausin
ADRIÁN AUSINGijón

Tras dos infructuosos días de búsqueda, el cazador riosellano Antonio Cuesta se encontró un espectáculo dantesco a los pies del acantilado. Su perra ‘Rufa’, un grifón del país de año y medio, muerta sobre unas rocas. A poca distancia, un jabalí de unos cien kilos, también muerto. Y 40 metros arriba, en una repisa inaccesible, ‘Ron’, su grifón azul de gascuña de seis años, herido, ¡pero vivo! Un hecho más bien milagroso, pues el hallazgo se producía en la mañana del martes y la cacería se había iniciado el domingo a primera hora. Partieron de Selorio (Villaviciosa) y Antonio lanzó a sus dos chuchos contra un jabalí adulto encamado a la espalda de un maizal. La persecución tomó un rumbo imprevisto y el cazador, acompañado de una peña colunguesa, perdió por completo el rastro de sus perros.

Los buscó todo el domingo sin éxito, pues no logró recibir señal de su GPS. El lunes, realizó otro rastreo intenso. Al final de la jornada empezó a «sospechar» y decidió dar un rodeo para bajar el acantilado de unos cien metros de desnivel que tenía ante sí. Entonces sí recibió una débil señal, pero la marea estaba alta y debió esperar al martes, el día del hallazgo. Y con él, la duda. ¿Cómo sacar de ahí a ‘Ron’? Cuando, de vuelta al vehículo, debatía con sus dos acompañantes cómo enfocar el asunto, dos perceberos llegaron, finalizada su faena, al coche de al lado. «Fue una suerte toparnos con David y Carlos, como si nos los hubieran enviado», rememora. La suerte fue que tanto el gijonés David Álvarez-León como el alicantino Carlos Rodríguez son entusiastas aficionados a la escalada (el segundo, de hecho, ejerce de monitor en Cangas de Onís) y también amantes de los animales. Así que en cuanto tomaron conciencia de la situación diseñaron un plan de urgencia. Fueron a la rula de Avilés a dejar sus percebes, pararon en Gijón a coger cuerda de escalada y a las cuatro estaban de nuevo en el acantilado.

Tres cortes infectados

Carlos fue el encargado de rapelar, David de guiarlo desde abajo y una vez rescatado el perro, se encontraron todos en el pedrero. «‘Ron’ coleaba de contento y ponía cara de ‘menos mal’», rememoraba ayer Antonio. Pero tampoco estaba para muchos trotes. La trifulca con el jabalí le había dejado tres gruesos cortes infectados en la panza y, por si fuera poco, llevaba casi tres días sin comer. De hecho, le dejaron beber unos diez minutos en un manantial cercano al mar.

Tras el éxito del rescate y las despedidas, el cazador riosellano acudió rápido al veterinario, que inició las curas con un vaticinio: «‘Ron’ vivirá, pero tiene para una temporada larga». En casi cincuenta años de cazador, es la tercera vez que los perros de Antonio (también criador) sufren la dentellada del jabalí. En la primera, murió uno. En la segunda, se recuperó. Y en ésta, perdió a ‘Rufa’ y rescató a ‘Ron’.

Según su experiencia, los jabalís cada vez son más y más peligrosos, pues los ejemplares son de tallas mayores. Pero no se amilana Antonio Cuesta, pese al disgusto de Selorio y al complejo rescate de ‘Ron’. «Esto es como en el toreo. Cuando hay afición, después de una cornada, siempre se vuelve».

Fotos

Vídeos