«Solo queremos que acabe la pesadilla y detengan al asesino de mi hermano»

Allegados y familia llevan el féretro con los restos del joven Iván Castro Verdejo. / JUAN CARLOS ROMÁN
Allegados y familia llevan el féretro con los restos del joven Iván Castro Verdejo. / JUAN CARLOS ROMÁN

Riaño despide «con dolor, impotencia y rabia» al joven Iván Castro Verdejo, tiroteado en La Felguera el pasado jueves por la tarde

A. FUENTE RIAÑO.

«Dolor, impotencia, rabia». Fueron las palabras que se escucharon ayer en el interior de la iglesia de San Martín de Riaño, en Langreo. El párroco, Luis Traviesas, fue contundente en su homilía y criticó la «enfermedad» de una sociedad en la que «es tan fácil matar». El cura ofició el funeral por la muerte del joven Iván Castro Verdejo, quien fue tiroteado en la tarde del jueves en un garaje de La Felguera. La ceremonia, que comenzó a las 12.45 horas, fue corta; no se quería alargar el dolor de la familia. «En esta parroquia conocíamos muy bien a la víctima -de 31 años-; se rezó mucho para que pudiera vencer su enfermedad, para que tuviera fuerzas para luchar contra el cáncer», relataba Adrián Menéndez, ayudante en el templo. Fueron muchas las personas -la mayoría jóvenes- que acompañaron a la madre, hermano, novia y allegados de Iván. «Gracias», acertó a decir Yonathan, el mellizo de la víctima.

El hermano del joven fallecido -recibió dos impactos de bala, uno en la cabeza- afirmaba estar cansado de oír conjeturas sobre el móvil del crimen. «Mi madre está en 'shock' desde que comenzó todo esto. Yo también. Solo queremos que acabe esta pesadilla, que todavía no nos creemos que nos esté sucediendo a nosotros, y que encuentren a quien mató a Iván». Solo entonces, incidía, se conocerán los motivos reales por los que Iván fue asesinado.

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La Policía Nacional prosigue con las investigaciones para esclarecer el suceso. Todas las hipótesis se mantienen abiertas y no se cierra puerta alguna. Lo que sí parece estar claro es que hubo un forcejeo entre la víctima y el autor de los disparos. Dice la autopsia que en un momento dado, Iván recibió un primer impacto de bala en uno de los costados de su cuerpo y que, una vez en el suelo, el joven fue rematado con un segundo tiro, este último en la cabeza. Va a ser fundamental para avanzar en la investigación el análisis de las muestras y diversas pruebas encontradas en el escenario del crimen, restos que podrían haber sido provocados por la pelea.

También se mantiene la posibilidad de que la víctima conociese al autor del tiroteo. La familia indica que es más probable que lo estuviera esperando en el interior de la cochera, ubicada en el número 10 de la calle Ingeniero Fernández Casariego.

Ni rastro del arma

Los agentes estuvieron peinando la zona, en cubos de basura y alcantarillas, en busca del arma con la que se efectuaron los disparos. No ha sido todavía encontrada. Esta situación genera, también algo de pesimismo en el entorno de la familia. «Están tardando mucho en encontrar al autor del crimen», se afirmaba antes del inicio del funeral, en Riaño. «Si todavía no han cogido a quien lo hizo, creo que se va a tardar mucho», indicaba un amigo de la familia. No obstante, se agradece el trabajo que se está realizando desde la Policía Nacional de Langreo-San Martín del Rey Aurelio para dar con el asesino de Iván.

Se trata del tercer homicidio que investiga la Policía en menos de quince días en Asturias, tras las muertes de Daniel Capellán, en Llaranes, el pasado 25 de noviembre, y de Adrián Gancedo, apenas 24 horas después en Villaviciosa. Ambos por heridas de arma blanca. A Daniel Capellán le asestó dos puñaladas el novio de su hermana, Eduard González, que huyó y sigue en paradero desconocido. A Gancedo le hirió mortalmente otro joven cuando trató de mediar en una pelea entre este último y su padre.

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