«La solución a las agresiones al personal sanitario no es poner policías en cada centro»

El comisario Javier Galván lidera un equipo de 55 profesionales, dos en Asturias, centrado en acabar con los ataques por parte de pacientes

EFE GIJÓN.

«No nos interesa solo saber cuando un profesional es agredido con un cuchillo, porque eso ya lo tenemos, queremos conocer el resto de agresiones y diferenciar lo que es incívico de lo delictivo y atajar las dos cosas». Hace apenas dos meses que el comisario jefe de la Brigada Central de Inspección e Investigación, Javier Galván, fue designado como interlocutor nacional sanitario con la misión de prevenir las agresiones a los profesionales de la salud. Y ya tiene claro que la solución «no es poner un policía en la puerta de cada centro».

El comisario Galván lidera a 55 interlocutores policiales territoriales (uno por cada una de las cincuenta provincias y otros cinco por Gijón, Ceuta, Melilla, Algeciras y Vigo), que están ya trabajando.

«La figura del interlocutor policial viene a dar respuesta a una demanda de seguridad debido al incremento de las agresiones a los profesionales sanitarios», reconoce Galván, que incide en que sí era necesario crear este perfil profesional. De hecho, califica de «importantísimo» el problema. Y, añade, «qué mejor que contar con la experiencia de la Policía Nacional». Con esta iniciativa se pretende «dar un paso más». Prevenir, establecer estrategias y planificar cómo evitar las agresiones. Estas serán las líneas de trabajo que guíen la labor de los interlocutores. «Lo primero que hemos hecho ha sido sentarnos y tomar conciencia del problema», asegura este experto en seguridad.

Elaborar un catálogo de centros, públicos y privados, y valorar la situación de cada uno para confeccionar un mapa de riesgos es el siguiente objetivo. Se prevé que esté listo ese mes.

Además, se ha actualizado el sistema informático de criminalidad para adecuar al mismo aquellas agresiones o actividades de carácter delictivo que se producen en el ámbito sanitario, «con el objetivo de tener una idea real de lo que sucede».

En este sentido, el comisario precisó que no todas las conductas son delictivas, sino que algunas son «lamentablemente» comportamientos incívicos, e insiste en que «queremos tener una visión real», independientemente de las estadísticas que manejan las organizaciones sanitarias.

Según los últimos datos del Observatorio Nacional de Agresiones de la Organización Médica Colegial, estas aumentaron un 37 % en 2016, hasta situarse en 495.

Y el último informe del Consejo de General de Enfermería señala que un 33 % de estos profesionales ha sufrido una agresión por parte de un paciente en el último año.

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