«Supercosecha» para la mejor sidra

Veinte cortes. Un trabajador del Llagar La Morena, en Siero, mueve la manzana para que la plancha. / FOTOS: LUIS SEVILLA
Veinte cortes. Un trabajador del Llagar La Morena, en Siero, mueve la manzana para que la plancha. / FOTOS: LUIS SEVILLA

El sector destaca la calidad de la manzana en un año que ya califica de «récord» | «Quien consume este producto natural con Denominación, está comprando tradición y hace una apuesta por el medio rural asturiano»

EUGENIA GARCÍA NAVA.

Un año «histórico». De «récord». Coinciden productores y llagareros y se contempla en los paisajes, que ofrecen -por poco tiempo- el cromatismo de las más de 500 variedades que se cultivan en las pomaradas asturianas: esta temporada la cosecha de manzana está siendo extraordinaria. Esa manzana será la que se emplee para la elaboración de la sidra de la mejor calidad con la etiqueta 'Sidra de Asturias DOP'.

«Es un año extraordinario, con mucho exceso de manzana, una supercosecha», sostiene Adolfo Villaverde, técnico del Consejo Regulador, que reconoce que no hay un motivo exacto que lo explique aunque apunta que «tiene que ser por unas condiciones ambientales determinadas». En 2015, «una de las mejores cosechas históricas», se recogieron 3.769.754 kilos de manzana DOP. La de este año, garantiza, «es mejor».

En Cesa, en el concejo de Nava, se encuentra la plantación Sovilla, de Ulpiano Marcos, uno de los 322 cosecheros de las manzanas asturianas que se emplean para producir la sidra con Denominación de Origen Protegida. Sovilla es una pomarada muy limpia y cuidada, prototípica del sistema tradicional, que en un año de buena cosecha da en torno a 90.000 kilos de manzanas de las variedades Blanquina, Raxao, Regona y «otras siete u ocho más», explica el productor Pablo Marcos. Es fundamental, defiende, que el consumidor asturiano de sidra natural con Denominación de Origen tenga claro que no solo está comprando un producto de máxima calidad. «Además está apostando por el medio rural asturiano, por la conservación del paisaje, la fijación de empleo...», remarca. En definitiva, dice, está «comprando tradición». Esta tradición no está reñida con la profesionalización. Y de ello es ejemplo la explotación demostrativo-experimental de la cooperativa Campoastur, en cuyas 7,5 hectáreas hay 106 variedades de manzana de sidra asturiana. A estas alturas ya se ha recogido casi toda la cosecha. «Quedan las variedades Durona de Tresalis, Regona y Collaos, que no llegaron todavía a la madurez y no se van a recoger hasta finales de noviembre», indica su jefe de Producción Vegetal, Jorge García.

A cubierto están las manzanas en el llagar La Morena, en Siero, donde el calor -algo poco habitual a finales de octubre- ha obligado a guardarlas para no estropear la producción. Lo cuenta Alfonso de la Morena, quinta generación de sidreros, que detalla con maestría el proceso de elaboración de la sidra mientras escancia culines. También señala que desde que su Prado y Pedregal DOP se llevó el premio a la Mejor Sidra Natural Tradicional 2017 beben su sidra hasta en el Centro Asturiano de México.

Patrimonio inmaterial

La sidra, además, quiere ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. «No solo es la bebida, es todo lo que conlleva: el turismo, la gastronomía, la sociedad, la cultura, la tradición, la forma de elaboración...». Daniel Ruiz, gerente del Consejo Regulador, está convencido de que «Asturias es la cuna mundial de la sidra, que es nuestro producto más emblemático».

«Impulsar la candidatura y lograr este reconocimiento de la Unesco, aunque no sea una tarea fácil, sería importantísimo para la región», añade el gerente.

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