El temporal aísla más a Caso mientras las máquinas luchan por retirar el argayu

Las palas completaban ayer la rampa y la plataforma. / D. ARIENZA
Las palas completaban ayer la rampa y la plataforma. / D. ARIENZA

La nieve caída en la Collada de Arnicio complica la salida en coche y el agua vuelve resbaladizo un camino a pie en parte embarrado

MARTA VARELA ANZÓ-ARROBIO.

El mal tiempo complica la retirada del alud de rocas que el pasado jueves cayó sobre la AS-117, dejando a Caso con sus comunicaciones en precario. La carretera es la principal vía con el resto del valle del Nalón y con la meseta a través del puerto de Tarna, pero tras dos días de intenso trabajo los avances son moderados.

Dos máquinas de grandes dimensiones siguen a pie de argayu, removiendo la montonera de rocas para hacer una especie de rampa y plataforma. Es el camino que deberá utilizar luego la pluma con brazo extensible de 26 metros para ganar altura y alcanzar la parte superior de la montaña, una zona que se adivina inestable y debe demoler.

La meteorología complica la faena y la movilidad. La sinuosa y maltrecha Collada de Arnicio se ha convertido en la vía más utilizada. A sus baches y curvas sin fin se unía ayer la aparición de la nieve en las primeras horas de la mañana. Camiones provistos de cuñas estuvieron toda la jornada limpiando pero los vecinos se mantuvieron cautos: «Hay que ir con mucho cuidado. Toda precaución es poca, si no coges un bache, te encuentras barro... es complicado transitar».

La posibilidad de adentrarse por el puerto de Tarna es más dificultosa porque aunque se intenta contener la nieve, el fuerte viento y la incesante lluvia lo han convertido en una opción descartada por muchos.

Salir caminando es otro opción que el viernes utilizaron muchos vecinos. Ayer la alternativa resultaba más complicada, dado que se hace por el viejo Camino Real entre Anzó y Arrobio, cerca del argayu. El camino es empinado y el agua y el barro lo convertían ayer en una apuesta arriesgada. Los que se atrevieron recocían que «hay tramos donde se resbala mucho y es necesario llevar un palo para sujetarse».

Fue complicado salir ayer de Caso y también llegar, lo que alteró la vida habitual del lugar. Muchos en el lugar echaban en falta a los familiares y vecinos que cada fin de semana llegan desde el resto del territorio para disfrutar del fin de semana.

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