Un nuevo argayo aísla por completo el concejo de Caso durante casi dos horas

Los trabajos en el argayo de la AS-117 siguen pese a la nieve. / J. MANUEL PARDO
Los trabajos en el argayo de la AS-117 siguen pese a la nieve. / J. MANUEL PARDO

El desplome en la Collada de Arnicio se unió al corte que desde el jueves sufre la AS-117 y al cierre del puerto de Tarna

MARTA VARELA CASO.

Durante casi dos horas, desde las 15.30 hasta las 17.20 de ayer, los 1.500 vecinos del concejo de Caso estuvieron aislados. Por completo. No había ninguna vía de acceso al municipio habilitada.

Porque al corte que su principal vía de comunicación, la AS-117, sufre desde el pasado jueves tras desplomarse una montaña sobre la carretera, se sumó un nuevo argayo. Este en la Collada de Arnicio que, junto al cierre por nieve del puerto de Tarna, convirtieron en misión imposible entrar o salir de Caso.

El alcalde casín, Miguel Ángel Fernández, fue el primero en desplazarse hasta la zona para comprobar que, en el kilómetro 12 de la AS-254, a través de la Collada de Arnicio, un derrumbe de piedras y nieve cortaba el acceso. Una máquina con cuña del parque móvil del Principado se encargó de habilitar la zona, que quedó abierta al tráfico de vehículos a las 17.20 horas. La Dirección General de Tráfico mantiene cerrado el paso en el puerto de Tarna.

El temporal 'Hugo' que ha convertido en invierno crudo el inicio de la primavera no facilita el tránsito por las zonas de montaña. Ni los trabajos para arreglar los problemas que el temporal ha generado.

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Guardia sanitaria permanente

Una prueba fue lo sucedido ayer en el punto kilométrico 31,200 de la AS-117. Al mediodía, poco antes del derrumbe en la Collada de Arnicio, el equipo que trabaja en eliminar las rocas de hasta 600 toneladas de peso que cubren la carretera tuvo que cesar momentáneamente sus labores.

Habían comenzado lo que denominan «fase de saneamiento de la montaña», que consiste en eliminar todos los elementos que se encuentren sueltos y amenacen con caer en el futuro. Tras crear una plataforma a la que subieron una grúa de 30 metros, empezaron a trabajar. El objetivo, explicaron, es llegar hasta una altura de 50 metros, para eliminar todo riesgo de derrumbe futuro.

Mientras duren los trabajos, los vecinos de Caso, que sortean el argayo por una cañada en el monte, tienen un servicio sanitario de guardia permanente, dotado con UVI móvil todoterreno.

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