El ascenso de temperaturas y el viento ponen a Asturias en riesgo por aludes

San Isidro, esta mañana./J. C. ROMÁN
San Isidro, esta mañana. / J. C. ROMÁN

La región deja atrás una semana de intensas nevadas que llegaron a la costa. Esta noche se esperan fuertes heladas pero a partir de mañana sube el mercurio y la cota de nieve

El ha sido la tónica meteorológica general en Asturias este lunes pese a que las precipitaciones en forma de nieve no fueron tan copiosas este fin de semana en la región, que llegó a ver cómo se teñía de blannco hasta la costa a lo l argo de la semana pasada. Los termómetros se desplomaron este inicio de la semana en todo el Principado, alcanzado los diez grados bajo cero en en Vega de Urriellu o los cuatro bajo cero en Degaña, donde no se espera que hoy el mercurio sobrepase los tres grados prositivos. De hecho, aunque la cota de nieve ha ido ascendidiendo a lo largo de la tarde hasta situarse en los 400 metros, esta noche se prevé que las temperaturas sigan siendo muy frías en algunos puntos de la región.

No obstante, la jornada de mañana -festivo en Gijón y Ribadesella por el Carnaval- las temperaturas podrían experimentar un ligero ascenso. La cota de nieve, de hecho, irá subiendo a lo largo del día situándose entre los 900 y los 1100 metros al mediodía y llegando hasta los 1600 o 1800 a lo largo de la tarde. No obstante, mañana se esperan fuertes rachas de viento que alcanzarán los 90 kilómetros por hora.

Los aludes y los argayos, principal preocupación en la red de carreteras asturiana

El director general de Infraestructuras y Transportes, José María Pertierra, ha destacado hoy que el puerto de San Isidro ya está abierto, aunque ha subrayado la necesidad de «extremar las precauciones» tras recordar que los aludes son frecuentes tanto en este puerto como en el de Tarna, donde ahora mismo es necesario el uso de cadenas. Además, permanece totalmente cerrado al tráfico el puerto de Ventana.

Estos fenómenos, que serán más frecuentes a medida que vayan subiendo las temperaturas a partir de mañana, también están generando incidentes en algunas carreteras. Es el caso de la AS-264, entre Poncebos y Sotres (en Cabrales), que se encuentra cerrada aunque en este momentos se trabaja en la zona para despejar el vial. Mientras tanto, las nevadas persisten en Sotres con más de un metro y veinte centímetros de espesor.

Otro de los concejos más afectados en el Oriente de Asturias por el temporal es Ponga, donde todas las carreteras de acceso a los pueblos han sido despejadas, a excepción del vial a Viboli. No obstante, una pala comenzará a trabajar a lo largo de la tarde en esta zona, donde la mayor parte de la nieve ya se ha desprendido, según señalan desde el Consistorio pongueto. «Tuvimos que descartar la fresadora porque también cayeron árboles y roca», explica la alcaldesa Marta Alonso. La carretera a Viboli «estará lista en unos días», apunta. Recuerda, además, que la comunicación con los habitantes del pueblo, aislados desde la pasada semana, es constante. «La gente está bien y en cualquier momento que necesiten algo la Guardia Civil o el Servicio de Emergencias se acercarán», dice Alonso.

Por su parte, en otros municipios de la comarca como Cangas de Onís permanece cerrada la carretera a Los Lagos de Covadonga. El Ayuntamiento cangués trabaja ahora en la retirada de argayos en las subidas a Següencu y Gamonéu.

También se prevé que se produzcan aludes en la carretera AS-117 entre Riaño el puerto de Tarna (en Caso), donde se recomienda circular con precaución. También está cortada por aludes la AS-228 entre Trubia y el Puerto de Ventana (en Teverga).

Por otro lado, los argayos también están provocando incidentes en la red de carreteras asturianas. En este sentido, el argayo en la AS-29 en Ibias sigue manteniendo la carretera cortada, aunque a lo largo del día de hoy el Ejecutivo espera abrir un carril con carácter de emergencia. Pertierra ha explicado que la vía no quedará expedita porque hay que seguir trabajando en el saneamiento de la parte alta de las viseras y pueden producirse desprendimientos de rocas.

La apertura generalizada se espera a partir del jueves una vez que se finalicen las labores de saneamiento y de que se retire la rampa que ha permitido a los operarios el acceso al punto de ataque del talud.

En ese momento se dejará abierto, con carácter general, uno de los carriles con semáforos, porque la caída de una roca de gran volumen obliga a construir un nudo de muro de sostenimiento para restituir la plataforma a la anchura total de la carretera.

Otras carreteras que permanecen cortadas es la LN-8 entre Tuiza y Puerto de La Cubilla, en Lena y la AS-361 entre el Gumio y el Alto de la Garganta, en Villanueva de Osocos. En este último caso se encuentra la carretera abierta salbo en el alto de La Bobia. También presenta cortes parciales la AS-258 entre Colunga e Infiesto (en Piloña), donde no pueden circular ni camiones ni autobuses por riesgo de desprendimientos, y la PI-1 entre Borines y Sieres, en Piloña, cerrada a vehículos pesados.

También la Ruta del Cares permanece cerrada, después de que este sábado dos desprendimientos de más de ocho metros, localizados en los parajes de Cuarmada y La Raya, obligaron a cerrar el camino. Por el momento, el operativo para adecuar la zona permanece paralizado y desde el Ayuntamiento indican que la dirección del Parque Nacional no dispone de fecha definida para abrir la ruta.

No obstante, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé desactivar la alerta amarilla por nevadas a las 12 horas de hoy

Fenómeno conocido

La Aemet tiene bien estudiados los aludes. En una guía describe que su base es un manto nivoso formado por capas de distinto grosor, acumuladas tras varios días. En este caso la región lleva doce días de nevadas. El viento, la temperatura, la humedad, el sol y la lluvia van transformando su consistencia. Aemet hace una distingo: «Para que este desprendimiento se considere alud propiamente dicho, debe movilizar al menos cien metros cúbicos de nieve y recorrer por lo menos cincuenta metros». Si las dimensiones son inferiores, al corrimiento se lo llama «purga o colada», y «es prácticamente inofensiva para las personas, mientras que el alud, incluso pequeño, puede enterrar, herir o matar a una persona».

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La probabilidad de supervivencia es del 93% para quienes pasan quince minutos enterrados por un alud. Luego la cosa se complica. Según un estudio de la geógrafa Cristina García sobre el macizo asturiano, hubo veinte fallecidos y cincuenta heridos por avalanchas entre 1960 y el año 2015.

Ahora el riesgo está presente «en la mayoría de laderas empinadas», según la escala de la Aemet. Lo experimentaron los esquiadores que quisieron disfrutar de Fuentes de Invierno, «la estación con más nieve de España, con un fabuloso espesor de 3,9 metros», detalla su director, Jorge Fernández. A las diez de la mañana las cuadrillas que llevaban seis días luchando para despejar la AS-253 cantaron victoria. Vencían a una pared que, en ocasiones, superó los siete metros de altura. Tres horas después volvieron a cerrar la carretera al caer otro alud en la zona de las viseras. Lo quitaron al rato, preguntaron a la estación cuántos esquiadores seguían, y dejaron abierto un carril de salida, prohibiendo la circulación de subida.

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