San Timoteo sale de folixa

La gran fiesta de prau del Occidente reúne a miles de personas en una jornada de lo más calurosa y blindada con un amplio dispositivo de seguridad

PABLO A. MARÍN ESTRADALUARCA.

San Timoteo, el santo más folixeru del calendario veraniego asturiano, volvió ayer a convocar en el campo que lleva su nombre a miles de romeros llegados de la villa de Luarca y de toda la región. El buen tiempo, con una lucida jornada de sol y cálidas temperaturas, acompañó desde primeras horas de la mañana el desarrollo de la gran fiesta de prau del Occidente y los devotos del patrón valdesano pudieron disfrutar de su día en un ambiente puramente timoteino: música de charangas y gaitas, bastones en alto, chambrones con su 'T' bordada, sidra, vino y el imprescindible jamón para forrar la comida de la gira. Con todos esos elementos en acción, un año más el xaréu estaba garantizado.

Ayer, como había sucedido en la jornada anterior con el desfile de gigantes y cabezudos, el centro y los accesos a la villa se hallaban blindados con un dispositivo especial de seguridad que se extendía hasta el lugar de la romería. Allí agentes de la Guardia Civil se encargaban de regular el tráfico y velar por la tranquilidad de la jornada, mientras en el interior del recinto festivo eran vigilantes de una empresa privada contratada por la Cofradía de San Timoteo los encargados de supervisar que la romería transcurriese en el clima de buena folixa habitual en ella.

Como es costumbre, la comitiva arrancaba a las diez de la mañana desde la travesía Teatro Amelia para avanzar, recorriendo las calles de la villa hasta el Campu de San Timoteo. La música de las charangas El Felechu, Menudas Notas, BB+, L'Estruendo, Los Suriegos y las bandas de gaitas Aires de Valdés y La Reina del Truébano animaba el paso de los romeros encabezados por la Cofradía de San Timoteo y el mítico carro del Pardín de Almuña, con su carga de barricas de vino, al que seguían otros cuantos vehículos de tracción mixta (arrastre humano y técnica del ingenio) con sus correspondientes avituallamientos para la jornada.

A la una del mediodía las campanas de la capilla del santo llamaban a misa y sonaban en el prau los primeros gritos en su honor: «¡Timoteo!, ¡eo, eo, eo!», con los bastones en alto. Desde el interior de la ermita, el patrón de Luarca parecía asomar la cabeza sobre la multitud de feligreses deseoso de salir a saludar y dar su tradicional paseo por la romería. Las campanas volvieron a sonar concluida la ceremonia religiosa y, ahora sí, San Timoteo salió de su retiro anual para escuchar a hombros de sus porteadores (entre ellos, el alcalde de Valdés, Simón Guardado) el 'Cumpleaños feliz' que le brindaban los miles de romeros alzando el bastón y bailando. También él bailó respondiendo al entusiasmo de los devotos y a los sones de la 'Marcha celta' salió a recorrer el prau en procesión como un romero más.

De regreso a la capilla, el santo volvió a recibir el cariño de los miles de timoteínos que le hacían la fiesta cantándole 'Es un muchacho excelente' y de nuevo se le vio bailar a hombros de los cofrades. Llegaba el momento solemne de la interpretación de su himno y todas las gargantas se conjuraron en recordar que el 22 de agosto es: «Día de San Timoteo/ Día del Santo Patrón./ Despiertan a los vecinos/ a golpe de volador». El 'Himno de Luarca' y el 'Asturias, patria querida' despidieron al santo mientras se retiraba al interior de la ermita hasta la próxima romería en su honor.

En el Campo de San Timoteo comenzaba la hora de dar buena cuenta de las viandas y refrigerios que se repartían por los distintos espacios acotados para cada peña, grupo familiar o embajada folixera bajo la sombra de los árboles del prau y con el río cerca para poner al fresco las bebidas.

Quedaba por delante una larga tarde de disfrute en buenas compañías y el camino de vuelta a la villa, donde la fiesta continuaría hasta bien entrada la noche con algún que otro remojón, como era lo propio, y más en un San Timoteo de agradecido calor veraniego.

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