«En un mismo día nos tocan guardias y juicios y no llegamos a todos los sitios»

El fiscal Miguel Rodríguez, en su despacho./HUGO ÁLVAREZ
El fiscal Miguel Rodríguez, en su despacho. / HUGO ÁLVAREZ
Miguel Rodríguez - Primer asturiano en la ejecutiva de la Asociación de Fiscales

«El fiscal tiene la llave de la prisión. El juez decide, pero no puede meter a nadie preso si no lo pedimos nosotros»

RAMÓN MUÑIZOVIEDO.

La pasión por el mundo penal le llevó al Derecho. Eligió luego la oposición para juez o fiscal por «el servicio público y la responsabilidad; en un despacho de abogados pasan muchos años antes de tener responsabilidades y, aquí, con 27 años ya decidía prisiones». Miguel Rodríguez (Gijón, 1981) lleva nueve años de fiscal y las disfunciones que ha observado le han movido a dar un paso más: es el primer asturiano que ha entrado en la ejecutiva de la Asociación de Fiscales en sus 37 años de historia. «No hay horas sindicales ni nada de eso. Lo hago en mi tiempo libre y si tenemos reunión en Madrid tengo que cambiar turnos con compañeros», comenta.

-¿Cuáles son los mayores problemas de la Fiscalía asturiana?

-Somos un órgano nacional y los problemas son parecidos en todas las comunidades. Nos faltan medios y personal. Asumimos cada vez más funciones, sobre todo en el orden penal, pero también estamos en el contencioso, civil, familia, social... Estamos desde el inicio de la guardia, la investigación, la sentencia y la ejecución de sentencia, cada vez con más cometidos en cada paso, informando de más cosas, todo sin más medios.

-En Asturias, al ser comunidad uniprovincial, eso se acentúa.

-Sí, porque aquí nos falta desdoblarnos. Deberíamos tener un fiscal superior con teniente fiscal, por un lado, y, también, un fiscal provincial con su teniente. En vez de eso, estamos con la mitad.

-En su día a día, ¿en qué sufre esa falta de medios y cómo perjudica al ciudadano?

-Hay veces en que no podemos atender todos los servicios. En un mismo día te toca una guardia y un juicio de lo penal o estar a incidencias y un juicio de familia. Te intentas arreglar con los compañeros pero no llegamos a todos los sitios. Al final si es esencial nuestra presencia forzamos el aplazamiento del juicio, no fallamos al ciudadano. Esa saturación provoca además que sea muy raro disponer de una mañana entera para dedicarla a preparar el escrito de acusación o los informes, lo que lo retrasa todo.

-¿Se imaginaba así el oficio cuando hacía la carrera?

-Desde fuera no tenemos una idea muy clara de lo que supone ser fiscal. Lo que hace el juez sabes, pero si piensas en el fiscal recuerdas las 'pelis' americanas donde son distintos. Es un gran descubrimiento comprobar que tienes tantas responsabilidades en muchos ámbitos.

-¿Cómo es la primera vez que pide prisión para alguien?

-Te comes la cabeza, claro. Los fiscales tenemos la llave de la prisión. El juez toma la decisión, pero no puede meter a nadie preso si no lo pedimos nosotros. La primera vez te acuerdas, cuesta, pero este es un trabajo que se hace en equipo, no estas nunca solo. Existen criterios que se siguen en todas las fiscalías, lo que facilita el trabajo.

-Su asociación reivindica suprimir el juez de instrucción y asumir sus funciones ¿Qué ventajas tendría?

-El fiscal que está en un caso, lo lleva en instrucción y en el juicio. Tiene esa experiencia de estar en los juicios y sabe qué tipo de pruebas son las que va a necesitar allí. El juez instructor, en cambio, se puede jubilar sin haber tenido un juicio penal. En Oviedo nuestra relación con ellos es magnífica, pero podrían rechazar diligencias que creemos esenciales.

-Pero a ustedes, diariamente, les acusan de estar politizados...

-Es una de las consecuencias de tener cada vez más competencias. Para lo bueno o malo, cada vez se habla más de nosotros y estamos más expuestos a la crítica, pero no debemos entrar en eso.

-¿Pero lo están?

-He llevado asuntos de importancia y nunca he recibido una llamada de mis superiores para actuar de una u otra forma. Trabajamos en equipo, buscando una unidad de actuación para que lo que se decida en Asturias sea como lo que se decide en Mérida. Eso hace que debatamos, pero si no estoy conforme con el criterio de mi jefe puedo forzarle a convocar una junta de fiscales para debatir quién tiene razón.

-Usa las redes sociales a diario. ¿Le genera inquietud que se condene a gente por un tuit?

-Twitter es un arma de doble filo. Funciona muy bien para comunicarse pero a través de ello puedes cometer delitos de injurias, calumnias, amenazas o coacciones. Veo positivo que se hayan tipificado y a lo mejor unas pocas condenas pueden producir un buen efecto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos