‘Tomasín’, de pinchos por Tineo tras salir de la cárcel

‘Tomasín’, de pinchos por Tineo tras salir de la cárcel

Llegó a la gasolinera de La Curiscada en taxi, con la bolsa de ropa y vestido como el día que recuperó su libertad

BELÉN G. HIDALGO

Dos días después de salir de prisión, Tomás Rodríguez, ‘Tomasín’, se deja ver por Tineo. Tras su puesta en libertad, el hombre que tuvo en vilo a la Guardia Civil tras su huida al monte después de matar a su hermano aseguraba que sus planes más inmediatos no eran otros que pasar uno o dos días en el bosque vió desde la cárcel durante los seis años que estuvo preso por el homicidio. Ahora se sabe que Tineo ha sido su siguiente parada.

Tomasín fue visto en la gasolinera de La Curiscada el pasado sábado, sobre la una del mediodía. «¡Qué casualidad! Estaba hablando de él cuando me dijeron: ¡Mira Tomasín!», recuerda Rubén Peláez. Cuenta que se bajó de un taxi allí mismo y que, cauto, miró hacia atrás antes de cruzar. «Vestía la misma ropa que vimos que llevaba a la salida de la cárcel y cargaba con la misma bolsa azul al hombro», relata este testigo.

El fin de semana Tomasín continuó por la zona. Algunos vecinos del concejo aseguran haberlo visto por El Crucero. Allí, habría estado comiendo unos pinchos, según estas fuentes, en el restaurante El Rindión. «Es un hombre libre, que ya cumplió su condena. No voy a hacer más declaraciones», dijo un amigo de Tomasín sin querer facilitar su identidad ni confirmar si había estado en el citado restaurante. En su pueblo, La Llaneza, los vecinos dicen no haber tenido noticias suyas desde que supieron que había salido de la cárcel. «Por aquí no lo hemos visto aún», afirma Tomás González, vecino del pueblo tinetense. No obstante, si Tomasín continúa haciendo vida en el monte, podría llegar pronto al pueblo en el que se crió, pues no media mucha distancia entre ambas localidades.

En el monte sigue su cabaña, a unos cientos de metros de la vivienda familiar. Un somier custodia la entrada al chamizo donde un saco, resquebrajado por la maleza tras duros temporales de invierno, sigue haciendo de puerta. En el interior de la cabaña donde Tomasín se refugiaba con sus animales se adivinan calderos, envases y mantas...

En su pueblo, el mismo día en que recuperó su libertad, la vivienda familiar parecía tener todo dispuesto para su llegada. Sus primos de Llano El Riego estuvieron allí días antes para acondicionar la casa. Las ventanas del número dos de La Llaneza estaban abiertas y en el tendal, colgadas, varias prendas de ropa esperaban por su dueño.

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