La Universidad se da cinco años para completar su plan de ahorro energético

El próximo curso se renovará la cubierta del edificio de Marina Civil y se cambiarán ventanas en la Escuela de Ingeniería de Minas

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

Objetivo: reducir la huella ecológica de la Universidad de Oviedo. La institución pretende tener completado dentro de cinco años su plan de ahorro energético. El que le permitirá controlar los consumos de agua, gas y electricidad en todas sus instalaciones, con la consiguiente rebaja de la factura al tiempo que se consigue un uso más racional de las energías y una reducción de las emisiones contaminantes.

Las actuaciones más inmediatas que se están desarrollando tienen que ver con el sistema de calefacción y la actualización de la iluminación. En el primer caso, con la sustitución de las calderas más antiguas (de gasoil o de gas no eficientes) por otras de mejor rendimiento -como se hizo este año en el edificio del Rectorado- y con obras para mejorar el aislamiento térmico de los edificios. «Eso repercute en una mejora del confort térmico y una reducción del consumo», sostiene el rector, Santiago García Granda, que pone como ejemplo más reciente las obras para sustituir cubierta y ventanas en el edificio Quirós. Para este nuevo curso está previsto actuar sobre las cubiertas del Edificio de la Escuela Superior de Marina Civil, en Gijón, y cambiar parte de las ventanas de la Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales, en Oviedo.

El rectorado estudia además ampliar el aprovechamiento de la geotermia de Mieres -el agua de la mina del pozo Barredo ya se usa para la climatización del Edificio de Investigación y para la calefacción de la residencia de estudiantes- y quiere aumentar el control de las instalaciones mejorando la toma de datos y la sectorización de las instalaciones «de forma que automáticamente podamos calentar una zona que lo necesita y mantener apagada la que está a una temperatura adecuada». Y se instalarán válvulas termostáticas en el circuito de calefacción para poder cortar el flujo de agua cuando se sobrepase una temperatura determinada. El pasado año ya se hizo en la Escuela de Informática de Oviedo. Y en cuanto a la iluminación, el plan es sustituir las viejas luminarias por led.

30.000 euros menos de luz

Las actuaciones llevadas a cabo hasta el momento «nos han permitido mantener la calefacción encendida todo el invierno con un coste adicional inferior a los 70.000 euros. Es una cantidad fácilmente asumible. No es una razón para que la calefacción estuviera apagada», sostiene el rector, que apunta que «si implantamos medidas de ahorro energético podemos incrementar esa cantidad de ahorro». Con cifras también demuestra la reducción en la factura de la luz: 30.000 euros menos.

De momento, las inversiones en sustitución de luminarias y de válvulas termostáticas «son muy modestas», y lo que tiene que ver con la rehabilitación energética de los edificios -como las actuaciones en cubiertas, ventanas y fachadas- «va cubriendo las necesidades más urgentes», reconoce el rector.

«Si somos capaces de tener una inversión razonable en actuaciones de renovación de instalaciones energéticas y mejora del aislamiento de los edificios, lograríamos ahorros muy importantes manteniendo y mejorado las condiciones ambientales en los próximos cursos. Consiguiendo además mantener los servicios universitarios sin interrupción todo el año y ampliando horarios de atención y actividad», dice García Granda.

Todas estas actuaciones son inversiones que, señalan, dependerán en buena medida de la financiación de la que pueda disponer en el nuevo plan que se está negociando con el Gobierno regional.

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