La Universidad inicia el curso con casi 500 alumnos mayores de 50 años matriculados

Asistentes al acto de apertura del curso del programa de mayores en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad. / ÁLEX PIÑA
Asistentes al acto de apertura del curso del programa de mayores en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad. / ÁLEX PIÑA

El aumento de la demanda de formación no reglada para este colectivo en Oviedo, Gijón y Avilés hace que el rectorado estudie abrir nueva sede en Mieres

MARCOS MORO OVIEDO.

El alumnado de más de cincuenta años gana cada vez mayor peso entre las aulas de la Universidad. El Programa para Mayores, conocido por las siglas de PUMUO, dio comienzo ayer con 492 estudiantes, lo que supone un aumento de 72 personas respecto al curso anterior (una subida del 17%). Del total de matriculados, 67 personas lo hicieron en Gijón, 70 en Avilés y 355 en Oviedo, la ciudad donde más tiempo llevan implantados estos estudios. El aumento de la matrícula se produce en las tres sedes por razones sociodemográficas (cada vez hay más población en esa franja de edad con afán de seguir aprendiendo para mantenerse activos) y educativas ( la elevada satisfacción de quienes han pasado por sus aulas y la han compartido con otras personas). La consolidación del programa es tal que el rectorado se plantea ya dar el salto a una cuarta ciudad asturiana, Mieres, a partir del próximo curso.

La nueva edición de PUMUO, que ya es la decimosexta, se inauguró al mediodía en el Paraninfo del Edificio Histórico, en un acto presidido por el rector, Santiago García Granda, quien destacó que las personas participantes «tenéis por delante cinco cursos con los que no solo esperamos alimentar vuestras inquietudes y ganas de saber, sino que pretendemos también que os adentréis en esta institución centenaria para conocerla y pasar a formar parte de ella, que es lo que realmente anhelamos». De hecho, el rector abogó por «dar pasos» para que este colectivo de estudiantes pueda tener pronto representación en los órganos universitarios como sucede con los alumnos jóvenes que asisten a las clases regladas.

Al hilo de esta idea, García Granda afirmó que «además de completar los muchos conocimientos y experiencias vitales con los que llegáis a esta Universidad, también podéis ayudarnos a mejorar, gracias a esa misma sabiduría y recorrido vital que, a buen seguro, nos enriquecerá con múltiples aportaciones».

El programa de PUMUO tiene una duración de cinco años académicos y consta de una parte obligatoria, formada por asignaturas comunes para todo el alumnado, una parte optativa con el formato de talleres y que atiende intereses más concretos de cada matriculado, y una oferta de libre elección en el marco de la actividad cultural desarrollada por la Universidad. Como novedad dentro de las actividades complementarias el rector destacó la puesta en marcha del primer taller del paciente activo en virtud de un convenio firmado con la Consejería de Sanidad.

Esta iniciativa, que nació en 2001, tiene entre sus objetivos proporcionar una formación universitaria de carácter general, así como capacidades y destrezas que permitan una mejor adaptación a los cambios acelerados de la sociedad actual. Las materias docentes del programa se agrupan en torno a cuatro bloques temáticos: Humanidades; Ciencias Jurídico Sociales, Ciencias de la Salud y de la Vida y Ciencia y Tecnología. Además de las asignaturas, también se ofertan talleres de 15 horas lectivas , con actividades prácticas orientadas al desarrollo de conocimientos, habilidades, destrezas o competencias más específicas.

El precio de la matrícula tiene un componente social y se mantiene en 157 euros por semestre (314 euros el año completo). Para la financiación, la Universidad depende de la Caja Rural y de las aportaciones de ayuntamientos como el de Gijón que, en virtud del último convenio suscrito con la institución académica, dedica 16.000 euros anuales a PUMUO. «Hay que acabar con la actual asimetría de sedes y conseguir que Gijón, por su importancia, se vaya equiparando en matriculados a Oviedo», defendió el vicerrector de Extensión Universitaria, Francisco José Borge.

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