La Universidad de Oviedo queda fuera del ranking de las 500 mejores del mundo

En el puesto 571, es la española mejor situada para regresar a la lista de la que salió hace catorce años. «Nos alienta a seguir trabajando», dice el rector

L. MAYORDOMO / A. TORICESGIJÓN.

Un año más, y ya van catorce, la Universidad de Oviedo vuelve a quedar fuera del ranking de Shanghái, la clasificación académica más antigua, prestigiosa e influyente del mundo que cada año identifica a los 500 mejores centros. En ese 'top 500', que lideran las norteamericanas Harvard y Standford y la británica Cambridge, solo hay este año once universidades españolas, una menos que en 2016.

Sin embargo, el hecho de que, por primera en sus quince años de existencia, ayer se optara por desvelar los centros que estarían ubicados entre los puestos 501 y 800 del ranking si decidiese ampliar el tamaño de la clasificación, permitió conocer la posición de la institución académica asturiana: está en el puesto 571.

No se trata de un hecho gratuito. La propia entidad promotora, la Universidad Jiao Tong de Shanghái, apoda a estos 300 centros de estudios superiores como hipotéticos «candidatos» a ingresar en el futuro en el selecto 'top 500' mundial. «Demuestran su potencial de entrar en la lista en un futuro próximo», según las propias palabras de los expertos chinos.

La información adicional permite conocer nuevos datos y aspectos sobre la competitividad de la universidad española en el mundo. El primero es que hay quince campus nacionales en la lista de los 800, lo que quiere decir que están cerca de poder colarse en el selecto club. Los «candidatos» principales son cinco, en el tramo de los 500 a 600 mejores clasificados. La primera en ese grupo es la Universidad de Oviedo, seguida de las de Sevilla (que salió del 'top 500' en 2016), Islas Baleares, Vigo y Zaragoza (también salió en 2016).

Es éste un resultado «con el que no nos conformamos» sino que «nos alienta a seguir trabajando», aseguró ayer el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda. El hecho de que la asturiana se encuentre entre las 600 mejores del mundo «nos sirve de estímulo y nos reafirma para seguir trabajando en la línea en que lo venimos haciendo, apostando por formular una estrategia para nuestra institución con ambición y visión de futuro».

Inversión en I+D+i

En declaraciones a EL COMERCIO, García Granda se mostró convencido de que la institución académica asturiana mejorará su posición en las próximas ediciones de este ranking. Pero el esfuerzo de la Universidad, subrayó el rector, «ha de ir acompañado del apoyo del resto de instituciones, públicas y privadas, así como de las empresas, ya que solo una mejor financiación, que pasa por una mayor confianza a la hora de invertir en I+D+i, y una mayor cultura investigadora por parte de nuestro tejido empresarial podrá ayudar a nuestra universidad a conseguir el liderazgo que le corresponde».

La segunda información relevante que proporciona la lista extendida es que España, con un empujón de inversión y calidad, está cerca de ocupar una posición mucho más notable en el ámbito universitario internacional, pues ya tiene a 26 de sus 50 centros públicos (el 52%) entre los 800 mejores campus del mundo, que es tanto como tener a más de la mitad de las universidades públicas del país entre el 5% de las mejores del planeta.

En términos generales, un análisis del ranking permite determinar que los campus españoles empeoran su situación competitiva en el mundo con respecto a los últimos años. España pierde su único representante entre las 200 mejores (la Universidad de Barcelona), reduce el número de campus en la lista -pasa de tener doce en 2016 a once este año, un goteo negativo que continúa desde 2015, cuando logró su mejor resultado histórico con la inclusión de trece campus- y empeora sus posiciones internas en el ranking. En el listado de países con más universidades en el 'top 500' España retrocede dos puestos, hasta la posición número doce, y se ve superada por Holanda y Corea del Sur.

Se valora la investigación

La razón principal que aleja a los campus nacionales de los primeros puestos es que el ranking de Shanghái valora esencialmente la investigación (sobre todo la científica y técnica) de muy alto nivel y prima con hasta un 30% de puntuación a las universidades con alumnos y profesores en posesión del premio Nobel o la medalla Fields (Matemáticas), de los que España carece.

Pese al empeoramiento relativo, España sigue en una buena posición internacional, ya que tiene en esta élite planetaria al 22% de sus universidades públicas (no hay ninguna privada), una de cada cinco, y porque solo estar en este ranking quiere decir que tiene once centros de estudios superiores entre el 3% de las mejores universidades del mundo.

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