El claustro de la Universidad aprueba actuar contra los símbolos franquistas

Escudo de piedra con el águila franquista en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo/Álex Piña
Escudo de piedra con el águila franquista en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo / Álex Piña

Un informe sobre la presencia de simbología franquista en la institución identifica elementos instalados en el Edificio Histórico y otros intangibles, como el nombramiento de Francisco Franco como rector honorario

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

El claustro de la Universidad de Oviedo ha aprobado por asentimiento de todos los asistentes a la reunión celebrada esta mañana la creación de una comisión sobre la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. La integrarán cinco profesores doctores con vinculación permanente con la Universidad, un profesor perteneciente al resto del Personal Docente e Investigador (PDI), tres estudiantes y un miembro del Personal de Administración y Servicios (PAS). Asistida por el grupo de expertos que recientemente presentaron un informe sobre la presencia de símbolos franquistas en la Universidad asturiana, la comisión se encargará de elaborar un plan de actuación para la aplicación de dicha ley. El plazo para presentar candidaturas irá del 17 al 27 de este mes de abril y, de ser necesaria una votación para la elección de sus integrantes, ésta tendrá lugar el 9 de mayo.

El mencionado informe sobre la presencia de simbología franquista identificó cuatro elementos instalados en el Edificio Histórico, pero también otros intangibles. Uno de ellos, el nombramiento como rector honorario de Francisco Franco, en 1939, distinción que se pretende retirarle. Hay precedentes. En 2006 y 2008, respectivamente, las universidades de Santiago de Compostela y Salamanca eliminaron el nombre del dictador de sus respectivas listas de doctores honoris causa.

En el Edificio Histórico se localizan, en el patio, una lápida dedicada a los estudiantes de un bando caídos en la guerra civil; un escudo, en el lateral del paraninfo, que habla de la reconstrucción de la Universidad entre 1936 y 1942, obviando la que se hizo tras la revolución de 1934 y que corrió a cargo del rector Leopoldo Alas; una lápida a estudiantes-soldados, colocada en 1973 en el aula magna, y dos vidrieras con simbología franquista.

Pilar García Cuetos, del departamento Historia del Arte y Musicología y una de los autores del mencionado informe sobre la presencia de simbología franquista en el Edificio Histórico, intervino ante el claustro para argumentar que, en este proceso, «debe primar el criterio de la conservación». Preocupada por «la tutela de los bienes histórico artísticos», explicó que para no alterar el patrimonio artístico hay dos opciones: cubrir los elementos con referencias franquistas o colocar junto a ellos una placa explicativa. Esta segunda opción es la que defienden los expertos para el caso de la Universidad de Oviedo. Sobre todo en lo tocante a las vidrieras de la biblioteca y del actual edificio del rectorado. Porque, explicó García Cuetos, «es imposible retirar la simbología franquista sin alterarlas». A su juicio, conservarlas es la decisión más «sensata y rigurosa». Las vidrieras «pueden y deben conservarse en su emplazamiento original sin menoscabo de la ley siempre y cuando se añadan elementos explicativos de su significado y origen», expuso. Así, «la memoria incómoda cobrará un nuevo sentido».

Respecto a la «muy ofensiva» placa colocada en los años 70 en el aula magna, «se podría retirar y conservar donde corresponda», añadió la historiadora Carmen García, también autora del informe.

Por otro lado, el claustro también ha aprobado esta mañana la composición del nuevo comité de ética de la institución académica. Los profesores representantes de las cinco áreas de conocimiento serán Ana Fernández García, Adonina Tardón, María Jesús Cañal, Hilario López y María José García Salgado. Alba Villa será la representante de los estudiantes y Ramón Jesús Arguelles Fraga, del personal de administración y servicios. «Tendréis bastante trabajo porque a veces las cuestiones éticas están bastante descuidadas en la Universidad», auguró el rector, Santiago García Granda.

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